Por: Jorge G. Herrera - La balanza comercial volvió a derrumbarse en febrero pasado al registrar un superávit de sólo u$s 44 millones, lo que representa una caída del 91,6% interanual. De esta manera, el saldo acumulado del primer bimestre asciende apenas a u$s 79 millones, esto es, un 90% por debajo del mismo período de 2013. Sin duda, este panorama es fiel reflejo de la situación por la que atraviesa el mercado cambiario, planteando interrogantes sobre el futuro accionar del Banco Central.
Según los datos difundidos ayer por el INDEC, las exportaciones cayeron un 6% interanual, a u$s 5.393 millones (en el bimestre caen un 7%), mientras que las importaciones mostraron un crecimiento interanual del 2%, a u$s 5.349 millones (en el bimestre bajan el 1%). Del análisis surge que el menor valor exportado el mes pasado (-6%) se explica por la combinación de un descenso del 5% de las cantidades y del 1% en los precios. Esto es quizá una llamada de atención para los hacedores de la política económica, que ven caer nuevamente las cantidades exportadas. En tal sentido, las ventas externas de productos primarios fueron las principales protagonistas del derrumbe de las cantidades totales al caer un 29%, seguidas bien detrás por las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI), con una baja del 1%. Por su parte, los volúmenes exportados de combustibles y energía crecieron un 31% y los de las manufacturas de origen agropecuario (MOA), un 2%.
Entre las exportaciones se destaca la performance de petróleo crudo, residuos y desperdicios de la industria alimentaria, productos químicos y conexos, productos lácteos y material de transporte terrestre. Al respecto vale señalar que el caso del petróleo no deja de ser llamativo dada la situación de déficit energético. Sin embargo, estas ventas deben estar relacionadas con crudo del tipo pesado, ya que las refinerías el que prefieren es el liviano. De todos modos, el crudo exportado marca en el bimestre un incremento del 86% interanual (es que en febrero de 2013 no se exportó nada), que fue compensado con las caídas en carburantes del 22% y de gas de petróleo y otros hidrocarburos gaseosos del 1%. Ahora bien, el retroceso del valor de las exportaciones el mes pasado estuvo vinculado directamente con el desempeño del sector agropecuario, en particular cereales, que cayeron un 54%, y en menor medida, frutas secas, con una baja del 16%. En segundo término, dentro de las MOA impactó la caída de las ventas de grasas y aceites, con un 41%, que fue compensada en parte por la mejora en productos lácteos ( 32%) y de residuos de la industria alimentaria ( 10%). Entre las MOI, las principales bajas se dieron en piedras y metales preciosos y sus manufacturas (-32%), mientras que las exportaciones de productos químicos y las de materias plásticas aumentaron un 19% y un 22%, respectivamente. El balance de febrero muestra que las exportaciones de productos primarios sumaron u$s 924 M; las MOA, u$s 1.946 M; las MOI, u$s 2.052 M; y las de combustibles, u$s 471 M.
Por su parte, el incremento de las importaciones ( 2%) se debió exclusivamente a la suba de las cantidades, ya que los precios se mantuvieron. Los rubros que registraron las principales subas fueron combustibles y lubricantes, que crecieron un 43% por la combinación de una suba del 76% en las cantidades y una caída de los precios del 19%. Sumaron u$s 852 millones.
Resulta interesante observar lo que ocurrió con las importaciones de piezas y accesorios para bienes de capital y de bienes intermedios, rubros clave para el sector manufacturero. Al respecto, las piezas crecieron un 1% (a u$s 1.141 M) por un aumento de las cantidades del 6% y una baja en los precios del 5%; mientras los insumos y materias primas cayeron un 1% (u$s 1.483 M) ante una baja del 1% en las cantidades y un aumento del 5% en los precios. El resto de las compras de bienes importados muestra en el caso de bienes de capital un aumento del 2% vinculado sólo a mayores cantidades (a u$s 928 M), mientras que bienes de consumo acusan una caída del 5% por la baja de las cantidades del 5%. En cuanto a las importaciones de vehículos automotores de pasajeros, se registró una baja del 26% (u$s 372 M) producto del derrumbe de las cantidades (-28%) y un aumento de los precios del 3%.
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