Por ALEJANDRO BIANCHI Buenos Aires - Poco a poco se va corriendo el velo de hermetismo que rodea la visita del presidente chino, Hu Jintao, al país a mediados de mes. El objetivo del Gobierno es firmar un convenio entre ambos Estados que liberaría el desembolso de unos u$s 4.000 millones en créditos blandos para obras de infraestructura ferroviaria, energía, exploración de hidrocarburos y comunicaciones.
Desde hace unos días, una delegación de alrededor de 20 técnicos chinos tomaron como bunker la sede de la ex fábrica de Morrison Knudsen Rail Corporation, en el partido de San Martín, provincia de Buenos Aires.
Allí, fundamentalmente se están haciendo los estudios necesarios para compatibilizar la tecnología y maquinaria china con el presente de la infraestructura argentina.
Según distintas fuentes cercanas a las negociaciones, el dinero que prestaría el estado chino para el rubro ferroviario se destinaría a la electrificación de los trenes metropolitanos de pasajeros, para reactivar corredores de larga distancia interprovinciales, para un plan de renovación completo de vías, un corredor de alta velocidad para el trayecto Buenos Aires-Mar del Plata y material rodante para el Belgrano Cargas, en proceso de licitación.
Los técnicos asiáticos ya estuvieron recorriendo el ramal Buenos Aires-Córdoba, que hoy sólo funciona para transporte de carga.
Un punto polémico que está en la mesa, y al que los chinos al parecer no querrían renunciar, es la exigencia que al menos se emplee un 40% de mano de obra china.
Por otra parte, cabe recordar que los trenes chinos son de trocha media. En la Argentina, la trocha es ancha o angosta.
También trascendió que una alternativa que se barajó fue cambiar todas las vías del país –algunas en estado decadente– a trocha media. Fuentes ferroviarias definieron a esta alternativa como una "fantasía" que quedó en el olvido.
Prestigiosos y ligeros
El ferrocarril chino goza de prestigio internacional. Junto con los trenes japoneses, son caracterizados como los mejores de Asia.
La inversión del estado chino en este campo es constante y la velocidad de sus máquinas es una de sus características. En alrededor de 445 kilómetros de vías se superan los 160 km/h, y en 1.545 km el promedio de velocidad es de 140km/h, según datos de la revista International Railway Journal.
Estas negociaciones están siendo llevadas a cabo por pocos funcionarios. A la cabeza, el mismísimo presidente Kirchner, seguido de un par de ministros con el apoyo especializado de algunos técnicos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
El primer viaje presidencial en junio de este año al país asiático más gestiones posteriores del área de Planificación en los meses siguientes, aceitaron los vínculos con un país con destino de potencia mundial.
China importa anualmente bienes por cerca de u$s 300.000 millones, para su población de 1.300 millones de habitantes. El intercambio comercial con la Argentina ronda los u$s 2.000 millones y la soja es el producto estrella de las ventas argentinas. China anunció el año pasado que compró cerca de 12 millones de toneladas de soja.
El último punto del anuncio es el costado político; el objetivo es producir un gran impacto antes de fin de año. A pesar de que la salida del default se pasó para enero de 2005, un anuncio de esta envergadura buscaría seguir reafirmando la idea de que la Argentina, de a poco, vuelve a ser un país confiable que recibe inversiones extranjeras.
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