Por Florencia Donovan - Ante la necesidad de hacerse de divisas frescas, el Gobierno decidió intensificar sus esfuerzos para recuperar acceso a los organismos multilaterales de crédito y, así, destrabar US$ 4000 millones en créditos pendientes. Esta semana, el ministro de Economía, Axel Kicillof , tendría previsto viajar a Brasil para negociar la aprobación de un nuevo programa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$ 900 millones, mientras que desde Washington el representante argentino en el Banco Mundial presentó hace algunos días una nota en el directorio del organismo para solicitar que se acelere el tratamiento del caso argentino. Esta semana se llevará a cabo en Salvador de Bahía, Brasil, la asamblea anual del BID y, según confiaron a LA NACION fuentes allegadas a la entidad, de las negociaciones durante el encuentro dependerá que la entidad apruebe un programa de créditos para la Argentina para 2014. En tal sentido, fuentes oficiales confirmaron que, al menos hasta ayer, estaba en los planes de Kicillof viajar el fin de semana para participar de la reunión de gobernadores el 29 y 30. "Los programas fuertes el BID los aprueba después de la asamblea", explicó una fuente que conoce de cerca el banco. "En este caso, creo que se estaba esperando ver cómo avanza la Argentina con temas clave para la comunidad internacional, como el Club de París, el nuevo IPC y los juicios en el Ciadi [por el tribunal arbitral del Banco Mundial]." El año pasado, el BID había aprobado para el país desembolsos de US$ 1400 millones. Pero no se terminó por utilizarlos todos, dado que, a partir de octubre pasado, a medida que empeoró la relación de la Argentina con la comunidad internacional, varios créditos relevantes quedaron sin aprobar. Entre ellos, un programa por US$ 200 millones impulsado por el propio Kicillof para premiar con subsidios a aquellas empresas exportadoras que hubieran tenido mejor desempeño. Informalmente, desde el BID ya le anticiparon al equipo económico que el banco reducirá la cuota de préstamos prevista para la Argentina para este año como consecuencia de que, como las calificadoras de riesgo le bajaron el año pasado la nota a la deuda soberana, para el banco se volvió mucho más caro financiarla. Así, en Economía están trabajando con una proyección de préstamos del BID de no más de US$ 900 millones, 35,7% menos que en 2013. "En un momento de escasez de dólares, la preocupación es que haya siempre un flujo positivo en términos de los desembolsos que todavía está recibiendo el país por préstamos ya aprobados y las cancelaciones de deuda que tiene que hacer a los organismos", admitió una fuente del equipo económico. "Ya el año pasado hubo un trimestre en el que el flujo fue negativo." El Banco Mundial, más cerradoPero todavía más trabadas parecen las negociaciones con el Banco Mundial (BM), que no tiene una estrategia de alianza país (CPS, por sus siglas en inglés) con la Argentina desde julio de 2012. El CPS es el programa que suele acompañar cada mandato presidencial y que contempla créditos por US$ 3000 millones. La aspiración del equipo económico es aprobar el CPS antes de junio, cuando finaliza el año fiscal del BM. "En el medio -afirmó una fuente-, se tienen que terminar de alinear las estadísticas, ver cómo se expide el FMI y qué pasa con la Corte Suprema de EE.UU. y el Club de París." Con ese objetivo, según confirmó LA NACION, es que el representante argentino ante el Banco Mundial, Guido Forcieri, hizo circular recientemente una nota en el directorio del organismo que llevaba la firma de varios países en desarrollo, y en la que solicitaba que se avance en el tratamiento de la estrategia para la Argentina. "Esto demuestra el gran apoyo que tiene el país en los organismos multilaterales", dijo una fuente de Economía. Pero hay quienes aseguran que la carta no habría caído del todo bien en algunas de las principales sillas del directorio. Si bien hoy en el Gobierno no tienen la certeza de que el CPS vaya a ser aprobado de llegar al directorio, prefieren que sea el banco el que asuma el costo del rechazo y no seguir postergando más el tratamiento del programa de créditos. En octubre pasado, el por entonces ministro Hernán Lorenzino firmó en Washington un acuerdo con el vicepresidente para América latina y el Caribe del Banco Mundial, Hasan Tuluy, para avanzar en la elaboración de un nuevo CPS. Incluso, en ese momento, habían dejado trascender que el CPS podía someterse a votación de directorio en diciembre pasado. Pero desde entonces no hubo grandes avances. Tampoco mejoró la posición hacia la Argentina de algunos países con fuerte injerencia en el directorio, como Estados Unidos, que seguiría votando en contra hasta que el FMI no levante sus objeciones a las estadísticas y no se solucionen problemas como los del Club de París. Para peor, se perdieron dos interlocutores clave. Primero, en enero pasado, dejó su puesto en la oficina local del banco Penélope Brook, que en los últimos tres años ocupó el cargo de directora para la Argentina, Uruguay y Paraguay, América latina y el Caribe, y ahora, en abril, se irá Tuluy, que fue quien impulsó a fines del año pasado el acuerdo con Lorenzino. Brook aún no tiene reemplazante, mientras que en lugar de Tuluy asumirá el mexicano Jorge Familiar, pero no está claro si seguirá o no con la política de su antecesor. S&P le bajó la nota a BrasilRÍO DE JANEIRO.- Standard & Poor's bajó de BBB a BBB- la nota de Brasil, que igual sigue en grado de inversión. Dijo: "Señales dispares de política del gobierno con implicaciones negativas para las cuentas fiscales y la credibilidad de la política económica junto a perspectivas más moderadas de crecimiento en los próximos 2 años siguen pesando sobre la flexibilidad de las políticas en Brasil".. |