Por: Ignacio Olivera Doll - Con tasas de interés al límite de lo digerible para la actividad, y en un mes que suele ser calmo en materia cambiaria, el Banco Central empezó a mostrarse más preocupado en las últimas semanas por sus reservas, que si bien ya no sufren la hemorragia de enero, todavía no alcanzan a recomponerse, y pidió a los bancos públicos y privados que redoblaran sus esfuerzos para tomar dólares del exterior a través de líneas que hoy tienen disponibles con sus corresponsales.
Es un clásico que se repite desde que se implementó el cepo cambiario: sin acceso al mercado internacional de deuda, el Gobierno busca obtener divisas a través de préstamos que el sector privado obtiene con mejores condiciones y paliar, así, la escasez local. Se lo piden funcionarios a banqueros en conversaciones informales y en cada encuentro que mantienen en el organismo oficial. Y lo ratificó el propio Central en su normativa más reciente: la circular "A 5566", que se publicó el viernes último en su sitio web, resolvió darle continuidad a una encuesta sobre 36 bancos que les exige revelar con el máximo detalle cada una de sus operaciones con entidades internacionales. El requerimiento, que deberá ser presentado el lunes próximo, le permite al organismo saber con precisión cuáles son las entidades financieras que tienen margen para pedir dólares en el exterior; y es ahora un elemento clave en la negociación con aquellas que se acercan a Juan Carlos Fábrega para pedirle que les permita girar dividendos a sus casas matrices.
Los bancos, sin embargo, se muestran reticentes a una propuesta que en este contexto parece tener poco sentido económico. No sólo porque las empresas prefieren tomar hoy líneas en pesos, ante expectativas de devaluación que ya se acercan al 50% anual, sino porque el propio Central se encargó de limitar aún más esa demanda a fin de enero, cuando aumentó drásticamente los encajes en moneda extranjera, y en diciembre pasado, cuando prohibió que este tipo de financiamiento en dólares sea tomado por las principales cerealeras. "Tenemos mil argumentos para mostrarles que no tiene ningún beneficio para nosotros endeudarnos en dólares a estos costos", resumieron en uno de los grandes bancos privados. Las entidades deben pagar por estas líneas un interés del 4,5% anual (la Libor más un spread), que sumado al resto de los costos de financiamiento termina por financiar a las empresas con tasas en dólares de dos dígitos.
Las entidades tienen contraídos hoy u$s 1.000 millones con corresponsales, de los cuales u$s 170 millones fueron tomados a partir del desembarco de Fábrega en el Central. El aumento de este stock, que nutriría directamente las reservas, se ve desde los bancos con cierto pesimismo. Y sólo aparece para algunos como un indicio de que, más allá de la llegada de los agrodólares, empiezan a agotarse las alternativas que tiene el organismo para fortalecer sus activos.
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