FUE EL CANDIDATO PRESIDENCIAL CON MAYOR CANTIDAD DE VOTOS EN LA HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS Tras obtener su segundo mandato, los analistas prevén que continuará con las rebajas impositivas y reflotará el proyecto de un área de Libre Comercio Americana (ALCA), aunque no de inmediato. George W. Bush ganó finalmente la batalla por la Casa Blanca y fue reelecto presidente de los Estados Unidos tras una durísima contienda electoral. La victoria le calmó al republicano –ganó ambos votos, el popular y el indirecto– la sed de revancha respecto del resultado del 2000 y significa un espaldarazo a sus políticas radicales tanto en el frente económico como en cuestiones internacionales y de seguridad. Pero el resultado mostró también que EE.UU. sigue partido en dos bandos, casi en las mismas proporciones que 4 años atrás.
Con 274 votos en el colegio electoral y el 51% del voto popular (y sin tener aún los datos de los estados de Iowa y Nueva México), Bush se impuso al senador demócrata John Kerry, quien cosechó un respetable 48% en votos, y 252 electores.
La elección se definió en Ohio, que pese a la gran cantidad de sufragios observados le dio a Bush los 20 votos electorales más codiciados de la campaña. Bush ya tenía Florida en su haber, pero el temor y los mayores recaudos por evitar problemas similares a los del 2000 hicieron que la espera para consagrar al ganador se estirara 15 horas.
A las tres de la tarde (hora local) y luego de que Kerry admitiera su derrota, Bush pronunció un discurso en el lugar en que se congregaba el Partido Republicano en Washington DC. Sacando pecho, el jefe de la Casa Blanca tildó de ‘’histórica" su victoria. De hecho, fue el candidato presidencial con mayor cantidad de votos en la historia de EE.UU., y que además logró mayoría absoluta, algo que no ocurría desde 1988.
Asimismo, Bush sacó una diferencia de más de 3,5 millones de votos sobre Kerry. Además, los republicanos continúan copando los dos poderes del Congreso: se fortalecieron aun más en el Senado (ahora son 55 contra 44), y mantienen mayoría en la Cámara Baja (231 contra 200).
Los resultados de esta elección demostraron que Bush no sólo abatió a los demócratas, sino a la prensa más influyente del país, que en sus editoriales de las últimas semanas de la campaña respaldó mayoritariamente a Kerry. El mundo mantuvo una gran expectativa por la elección, por tratarse de una pelea entre multilateralismo versus unilateralismo en política exterior.
Bush apareció ayer ante las cámaras reconociendo la fuerte división del país y se dirigió expresamente al 48% que se opuso a él en las urnas: "Necesito su apoyo y trabajaremos en ello", reconoció el reelecto presidente.
Pese a que todavía no está claro como se traducirán esas palabras en políticas, no se vislumbra demasiado esfuerzo por contemporizar con otros países, en su política contra el terrorismo.
"No va a cambiar mucho la dirección de su política externa; quizá reconozca algunos errores moviendo algunas personalidades, y traslade algo de apoyo a Naciones Unidas, pero poco", opina Peter Hakim, presidente del Inter Amercian Dialogue, un think tank filodemócrata.
En tanto, fuentes del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, de inclinación republicana) comentaban ayer que Bush será "igual o más agresivo que lo que fue hasta ahora". A nivel interno, "será una guerra de rojos y azules, una verdadera guerra civil política", observaron. Para estos analistas, prevaleció la "cultura del terror".
Lo que viene
En líneas generales, la expectativa es una acentuación de las líneas que caracterizaron la primera gestión de Bush:
En el plano económico, ganaron los grandes grupos de poder (multinacionales, financistas y energéticas), que continuarán gozando de las rebajas de impuestos y de las demoras en la presentación de ganancias. En el camino quedará el intento demócrata de aumentar el salario mínimo y estimular una parte del sector industrial nacional. Además, Bush avanzará en la privatización de la Seguridad Social, que en los próximo diez años sumaría 2 billones (millones de millones) de dólares al ya abultado déficit fiscal.
Respecto de América Latina, los expertos creen que el proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) podría acelerarse, ya que Bush se liberó de la presión proteccionista y no tiene que pensar en costos políticos, porque ya no aspira a la reeleccion. Y estará tentado de abrochar su gestión con un acuerdo continental, aunque no inmediato. |