El "veranito" que empezó a percibirse en el último mes, tanto por el retorno de la calma del dólar como por el mayor interés que muestran algunos inversores por la plaza local, no parece ser exclusivamente argentino. El excedente de liquidez que todavía se percibe a nivel global, y las expectativas de que éste no desaparecerá demasiado rápido, alienta a los inversores a rastrear mercados con mejores rendimientos que los que hoy tienen los países desarrollados, favorece el flujo de divisas hacia los emergentes y reduce sensiblemente el riesgo de cada uno de ellos. Sólo en el último mes, los indicadores que mide el banco JP Morgan sobre el perfil crediticio de cada uno de los mercados se redujo prácticamente para todos; y entre estos, para la Argentina. Con recortes que llegaron hasta el 21% durante el mes, la deuda del gobierno local retrocedió en el mismo período 18%.
Sólo en los últimos 30 días, el EMBI de la Argentina cayó de los 926 a los 782 puntos básicos. Pero el movimiento fue, simultáneamente, similar al del resto de los países de la región que mide el mismo banco de inversión: Ecuador lo recortó en un 21,2%; Colombia, en 19%; Perú, 17,5%; Panamá, 19,2%; Uruguay, 18,7% y Brasil, en 12,6%.
La vuelta a los mercados
La última colocación de YPF, por u$s 1.000 millones, ilusionó a algunos operadores y analistas locales con la idea de que las señales actuales puedan acelerar la reinserción de la Argentina a los mercados de deuda. La sobredemanda de bonos de la petrolera estatal, que alcanzó los u$s 5.000 millones, fue una evidencia de la liquidez en exceso que hay para los emergentes en un mundo en el que, hace sólo 20 días, Petrobrás colocó deuda en dólares por u$s 8.500 millones a seis, diez y treinta años a una tasa del 3,2% anual; y Grecia, tras cinco años de recesión y desempleo del 28%, a una del 4,1% anual.
Optimismo
Los inversores se entusiasman con la recuperación de Estados Unidos y el final de la recesión en los países centrales. "La nueva presidente de la entidad no solo continúa la política de su antecesor, sino que -a mi juicio- la clarifica aún más. El tapering finalizaría en 5 meses a razón de u$s 10 mil millones por período y la suba de tasas se iniciaría como mínimo luego de un semestre posterior. Cuando finalice el tapering, se habrán inyectado no menos de 150 mil millones adicionales y -al comenzar la suba de tasas- el crecimiento de la economía de Estados Unidos estaría consolidado con niveles de empleo menores al 6%. O sea un escenario definitivamente mejor que el actual", consideró a este diario el economista Luis Palma Cané.
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