Los cupones atados al crecimiento de la economía volvieron a caer fuerte el viernes luego de que el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ratificó que no se pagarán intereses este año. "El cálculo es correcto y no debe pagarse el cupón de PBI en 2014", aseguró Capitanich el jueves durante una presentación en la Cámara de Diputados, cuando los mercados ya estaban cerrados. De esta manera, se desvanecen las últimas esperanzas de que el Palacio de Hacienda revise la estimación de la expansión para habilitar el pago de unos u$s 3.500 millones a fin de año.
A una semana de la histórica debacle de estos títulos, cuando el cupón en pesos se derrumbó un 53,42 por ciento en una sola rueda, algo nunca antes registrado en la Bolsa porteña para un bono estatal en tan breve lapso, se reeditó la amenaza de una nueva tormenta bajista con descensos en las cinco versiones lanzadas en el mercado tras los canjes de deuda externa impaga realizados en 2005 y 2010.
Las causas de la nueva caída fueron el eco de posiciones compradas sin suficiente cantidad de fondos y pagadas con el empleo de un apalancamiento financiero que usó a los mismos cupones adquiridos originalmente como garantía para nuevas adquisiciones. El derivado en pesos lideró los desplomes con un 8,03 por ciento, en una rueda donde llegó a caer hasta el 14 por ciento. El cierre también encontró a los cupones en dólares bajo legislación extranjera con un rojo del 2,21 por ciento y al instrumento en euros un 1,38 por ciento abajo.
La deuda en dólares exhibió un comportamiento dispar entre las distintas legislaciones. Las emisiones más negociadas de la plaza local mostraron una ligera corrección por segunda sesión consecutiva. El Boden 2015 perdió un 0,73 por ciento, mientras que el Bonar X con vencimiento en 2017 lo hizo en un 0,75 por ciento. En tanto, los papeles que cotizan en Wall Street finalizaron en terreno positivo, encabezados por el notable 1,57 por ciento que logró subir el Discount. Para el Par y el Global 2017 la performance fue algo más magra, con saltos del 0,47 y del 0,10 por ciento respectivamente.
En materia bursátil, parece haber aterrizado la temida corrección en Nueva York. El viernes había comenzado muy bien tras la publicación de los datos de empleo de marzo, que apuntaron a la creación de 192.000 puestos de trabajo en EE.UU. Sin embargo, el alto nivel de los mercados generó tomas de beneficios que se fueron intensificando durante la jornada. Así, y a pesar de haber tocado récords intradiarios, el selectivo S&P 500 acusó un desgaste del 1,25 por ciento hasta las 1.865,09 unidades.
El mal humor de los mercados de referencia se contagió a la Bolsa de Buenos Aires. Las acciones mostraron signos de fatiga y cedieron 1,71 por ciento, a 6.386,85 unidades, tras los sucesivos récords del Merval en las últimas cinco ruedas. Con $ 131,6 millones operados sobresalieron las diferencias de Petrobras Argentina (-3,88%), YPF (-3,00%), Grupo Financiero Galicia (-2,68%), y Telecom (-2,37).
En el mercado único libre de cambios se notó una fuerte liquidación de divisas provenientes del sector financiero y exportador, que se tradujo en un volumen negociado de u$s 575 millones en la rueda. La mesa de dinero del Banco Central anticipó la temporada alta de absorción de dólares (llega después de Semana Santa), alzándose con u$s 280 millones. Las existencias de la entidad monetaria acusaron recibo inmediatamente, con un repunte de u$s 200 millones hasta los u$s 27.207 millones.
De este modo, consiguió que el billete estadounidense cotice estable, a $ 8,005 para la venta en el circuito mayorista, y a $ 8,01 en las principales casas de cambio y bancos de la City porteña.
Además, el contado con liquidación cayó 28 centavos a $ 9,65, arrastrando al billete paralelo otros cinco centavos abajo hasta los $ 10,70.
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