La reelección del presidente George W. Bush elevó las cotizaciones de crudo, que cerró en 50,88 dólares el barril. Los analistas opinan que con el republicano cuatro años más en la Casa Blanca los precios seguirán altos, cerca de los u$s 55 dólares, debido a su política en Medio Oriente, y particularmente en Irak.
Además, Bush se ha negado a utilizar las reservas estratégicas de petróleo, de más de 600 millones de barriles, para bajar los precios del crudo. Si bien la política energética de Bush tiene como eje reducir la dependencia de EE.UU. respecto a las importaciones petroleras, se sabe que el presidente estadounidense viene de una familia con importantes vínculos con la industria petrolera, por lo que intentará incrementar la producción estadounidenses de crudo y será menos favorable a las energías renovables que proponía Kerry.
Al inicio de la jornada post-electoral los precios del petróleo subieron por encima de los u$s 50 el barril en Nueva York. Luego, por el posterior anuncio de que las reservas estadounidenses del combustible habían aumentado, el precio llegó a bajar de los u$s 49, para recuperarse un poco al final de la jornada, cuando se confirmó la victoria de Bush.
Pero la tendencia alcista del crudo tiene una contracara ganadora. Además de los valores bursátiles de defensa y farmacia, los activos del petróleo son los grandes ganadores del segundo mandato del Bush.
El presidente, favorito de Wall Street, prefiere la guerrera para combatir el terrorismo. Las empresas energéticas, que registran hace varios trimestres beneficios récord gracias a la disparada de los precios del crudo, deberían beneficiarse de la reelección. Los analistas especulan con que un segundo mandato de Bush aumentará "la inestabilidad en Medio Oriente". |