El euro prolongó sus avances frente al dólar y llegó a situarse al borde de la cota de 1,29 dólares, a un paso de sus máximos históricos en relación con el billete verde. Las previsiones de los expertos apuntan a que los elevados déficits en EE UU serán complicados de recortar con la política de la Administración Bush, que continuará durante cuatro años más al frente del país. La moneda única también ganó posiciones después de que el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, no se mostrara excesivamente inquieto por el comportamiento del euro, pese a que los analistas consideran que su repunte podría tener un impacto negativo en la recuperación de las principales economías de la eurozona. De hecho, Trichet desistió de hacer comentarios al respecto y se remitió a la opinión expresada en numerosas ocasiones por el organismo emisor acerca del incómodo escenario que supone un mercado de divisas excesivamente volátil.
No obstante, el euro también mostró algunos síntomas de debilidad, sobre todo a primera hora después de conocerse que los pedidos a fábrica en Alemania habían sufrido un inesperado descenso, el tercero en los últimos cuatro meses, lo que hizo que la moneda única perdiera de forma momentánea la referencia de 1,28 dólares.
La situación no se prolongó en exceso. Después del triunfo de Bush en las elecciones de EE UU, los analistas están convencidos de que los elevados déficits tanto presupuestario como comercial seguirán golpeando al billete verde mientras que el Gobierno prolongará la política de recortes de impuestos. Los analistas de Goldman Sachs recuerdan que un plan para recortar de forma severa los déficits precisaría un alineamiento entre demócratas y republicanos que, en estos momentos, no parece excesivamente probable.
Mientras, el BCE, que decidió hoy mantener en el 2% los tipos de interés en la eurozona, como estaba previsto, tampoco parece excesivamente inquieto por este factor, hasta el punto de que Trichet no quiso hacer mención a los posibles peligros que conlleva el comportamiento de la divisa. Tras marcar unos máximos intradía de 1,2897 dólares, el euro levantó el pie del acelerador, aunque se mantenía en torno a 1,2885 dólares.
Mientras, el yen continúa avanzando terreno frente al dólar, que apenas aguanta por encima de 106 unidades. Los comentarios apuntaban a que el Banco de Japón podría intervenir en las próximas horas para controlar la subida de su divisa, pero de momento, los indicios son escasos.