REDRADO YA HABÍA ANUNCIADO, EL MARTES, EL LANZAMIENTO DEL INSTRUMENTO Serán a 180 días y podrán ajustarse por la evolución de precios de títulos públicos nacionales, de commodities, de índices bursátiles y de tasas de interés. El Banco Central aprobó ayer la colocación de dinero en plazos fijos ajustables en pesos, a plazos no menores de 180 días, como una forma de alentar la inversión y el crédito a largo plazo, medida anunciada el martes por su titular, Martín Redrado, durante el 40 Coloquio de IDEA en Mar del Plata.
"El Directorio del Banco Central de la República Argentina introdujo modificaciones en el régimen de Depósitos e Inversiones con Retribución Variable (DIVAS)", informó anoche la autoridad monetaria en un comunicado. El propósito es transformarlos en "instrumentos que contribuyan a movilizar los recursos de los inversores (institucionales o particulares) con la rentabilidad que buscan en función de sus necesidades, al tiempo que se logran condiciones que brindarán a las entidades una fuente de fondeo de mayor estabilidad".
La entidad actualizó los indicadores que podrán utilizarse para calcular el rendimiento (básicamente, evolución de precios de títulos públicos nacionales, de commodities –soja, maíz, trigo, aceite de girasol, petróleo y oro–, de índices bursátiles del país y del exterior, y de tasas de interés), manteniendo el plazo mínimo de imposición en 180 días, sin cancelación anticipada.
Además, se dio a las entidades la posibilidad de concertar directamente las coberturas en mercados del país o del exterior, lo cual se agrega a la ya existente de convenirlo con bancos de exterior de primer nivel.
Varios bancos vienen trabajando desde hace tiempo en la idea de plazos fijos ajustables para clientes minoristas. Por el momento, la versión a la que venían apostando era la de una indexación por moneda –dólar o euro–, por tratarse de una variable que les permite calzarse con relativa facilidad.
"Hace varios meses que estamos trabajando con el tema", dicen en un banco de primera línea, donde aclaran que el producto está pensado para un cliente retail. El obstáculo que venía frenando los desarrollos es la imposibilidad de garantizar el capital en un plazo fijo tradicional. La opción del DIVA, por tratarse de una emisión cerrada, con suscripción, resulta algo más difícil de vender, dicen.
El cliente pactaría una tasa de interés, con un componente fijo y otro variable. En el caso de que la moneda se deprecie fuertemente, el depositante corre el riesgo de perder los intereses pero no el capital.
La razón por la que varios bancos se inclinaron en una primera instancia por este tipo de ajuste está ligada al peligro del descalce. "Si uno recibe un depósito ajustable por la variación del euro, tenés que estar colocado en euros, para no quedar descalzado. Eso es relativamente sencillo, pero cuando se trata de otros índices, como el mercado accionario, o los futuros de soja o petróleo, se hace más complicado. Habría que contratar un seguro de cambio, lo que encarecería el producto final", explican en un banco. |