| WASHINGTON.- Por momentos, la audiencia fue un afilado ping-pong con sugestivas referencias a la "protección" de bienes pertenecientes a "presidentes o ex presidentes" de la Argentina, con el carácter de "no pagador" que se le atribuye al país y hasta con apelaciones al bife argentino. Pero, de todo ello, quedó clara la intención de los acreedores de identificar "todos los bienes" del país en el exterior, incluidos los militares y diplomáticos, algo que los magistrados no parecieron dispuestos a compartir. Éstos son algunos fragmentos de lo escuchado. La pretensión de los demandantes de "identificar, entre otros, bienes del actual presidente o de ex presidentes del país, así como activos militares o diplomáticos, excede en mucho el amparo contemplado en la ley de inmunidad soberana", dijo el abogado defensor de la Argentina, Jonathan Blackman. "Yo no encuentro nada en la ley que impida" lo que quieren hacer los demandantes. "Pero analicémoslo de nuevo", dijo el juez John Breyer. Los magistrados cayeron especialmente sobre el enviado de Obama, Edwin Kneedler, cuyo argumento bombardearon a preguntas. Una de las más nocivas fue del juez Antonin Scalia, quien puso en duda los "efectos terribles" de una eventual decisión adversa sobre la que argumentaba el procurador adjunto. "Si son tan terribles, ¿por qué no hay protestas ni documentos de otros países en este caso?", quiso saber el juez, en una fórmula retórica que cerró con la presunción de que "tal vez esos Estados no estén aquí porque la Argentina también les deba dinero y pretenden cobrarlo". Kneedler, que sólo mencionó a la Argentina una vez y en su frase de apertura, intentó que los jueces tomaran los conceptos de "compromiso y reciprocidad" con otros países. Pero tropezó con el escepticismo del tribunal. "El propósito de esta norma es protegernos de interferencias como la de ustedes, o del Departamento de Estado y del gobierno, cuando vienen y piden: «Oh, por favor, aprueben esto y rechacen esto otro». Su propósito es mirar y resolver sobre la base de un estatuto, sin interferencias", espetó. Hasta la jueza Sotomayor, nombrada por el gobierno de Obama, no vaciló en disparar contra los argumentos de su enviado. "¿Cuántas veces cree usted que Estados Unidos dejará de pagar sus compromisos y tendrá a los acreedores buscando alrededor del mundo para cobrarse?", ironizó. |