El euro interrumpió su trayectoria alcista frente al dólar después de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, mostrase al fin los primeros síntomas de alarma ante el comportamiento de la moneda única, que a lo largo de la sesión registró nuevos máximos históricos y se aproximó a la cota de 1,30 dólares. En el transcurso de una rueda de prensa celebrada en Basilea, Trichet manifestó que los movimientos “brutales” en el mercado de divisas no son bienvenidos, lo que constituye su primera manifestación clara de inquietud ante la revalorización experimentada por el euro y las posibles consecuencias negativas de este movimiento en la recuperación de las principales economías europeas, debido al impacto en las exportaciones.
Sin embargo, el pasado jueves, al término de la reunión del consejo de Gobierno del BCE, Trichet eludió pronunciarse cuando fue interrogado acerca del comportamiento del euro en los últimos días en su cotización respecto al dólar. El máximo responsable del organismo emisor realizó continuas declaraciones de alarma el pasado mes de febrero, cuando el euro se encontraba en cotas similares a las actuales y en el seno del BCE llegó incluso a plantearse un debate sobre la posibilidad de rebajar aún más los tipos de interés para detener las alzas del euro.
En principio, el actual repunte del euro fue bien recibido por los ministros de finanzas de la Unión Europea, ya que lo consideraron como un arma poderosa para defenderse de la subida del petróleo. Sin embargo, las palabras de Trichet comienzan a poner en duda que exista unanimidad en este punto, aunque durante la semana pasada el euro repuntó de forma notable después de que el canciller alemán, Gerhard Schröder, manifestara que la revalorización del euro no era dramática.
Durante la sesión, el euro registró nuevos máximos anuales, hasta cambiarse por 1,2988 dólares. Sin embargo, las palabras de Trichet pusieron fin a sus avances, mientras los inversores aprovecharon para tomar beneficios, aunque con cautela. La cita del próximo miércoles, cuando se conocerá la decisión de la Reserva Federal sobre los tipos de interés en EEUU, mantiene a los mercados pendientes, así como el momento en el que el presidente Bush mencione sus planes para los próximos años, ya que podría dar claves sobre lo que será de los elevados déficits estadounidenses.
Cerca del cierre de la sesión en las principales plazas europeas, el dólar lograba recuperar terreno y se situaba en torno a 1,2950 unidades por euro, aunque llegó a marcar un mínimo intradía de 1,2907. Frente al yen, el dólar se mantuvo estable, aunque durante la sesión asiática llegó a estar cerca de dejar atrás la referencia de 105 yenes.