Por Javier Blanco - El Banco Central (BCRA) anunció anoche el segundo recorte de un punto porcentual en la tasa de interés del 30% anual promedio que convalidó desde comienzos de febrero, cuando aplicó un paquete de medidas para frenar la corrida contra el peso tras la abrupta devaluación de fines de enero.
Se animó al primer recorte a mediados de abril (cuando las bajó del 28,7 al 27,7% anual para el plazo más corto y del 30,3 al 29,3% a un año), cuando tuvo asegurado un flujo de liquidaciones sojeras para revertir el declive de las reservas.
Y da ahora el segundo paso (las baja de 27,7 a 26,8% para el plazo más corto), en momentos en que debe tratar de renovar buena parte de la deuda que tomó cuando, hace tres meses, comenzó su plan de restricción monetaria: en mayo (mes de alta emisión como contrapartida de la compra de dólares) le vencen algo más de $ 25.000 millones en títulos colocados desde hace tres meses y que, de no lograr renovar, podrían poner en riesgo la pax cambiaria .
Con todo, lo que generó suspicacias en el mercado fue que la decisión llegó luego de que el Gobierno amenazara con "apelar a la actividad regulatoria del Estado" para forzar a los bancos a recortar las tasas que cobran, en especial por los préstamos a individuos.
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, lanzó ayer la advertencia, en el marco de los habituales contactos que toma con la prensa por la mañana, aunque lo hizo luego de instar a los bancos a una "autorregulación" para evitar excesos.
Consultado por la parálisis casi total del crédito que siguió a la suba de tasas (como informó ayer LA NACION), Capitanich admitió que hay "tasas elevadas, en algunos casos usurarias"; dijo que el Gobierno estaba "trabajando" en el tema, y sostuvo que en caso de que los abusos no se corrijan por "autorregulación" se apelará a la "actividad regulatoria del Estado".
"Observamos un comportamiento asimétrico entre entidades financieras, cooperativas, cajas de crédito, asociada a préstamos personales", prosiguió Capitanich cuando se le mencionaron casos de financieras que cobran más del 100% final por préstamos personales.
Cabe señalar que algunas tasas de interés que se aplican a préstamos ya están reguladas en la Argentina. Por caso, rige un limite según el cual los emisores de tarjetas de crédito no pueden cobrar tasas superiores en un 25% a las que aplican a los préstamos personales por financiar saldos de consumos con tarjeta. Y por la línea obligatoria para la inversión productiva (fondeada con el 5% de los depósitos que captan los bancos del sector privado) deben cobrar una tasa del 17,5% anual, que hoy implica la mitad de la inflación real promedio de los últimos 12 meses.
Lo curioso es que las tasas más elevadas las cobran, por lo general, cooperativas y mutuales poco transparentes que se mueven fuera del alcance del BCRA y, aun así, lograron aval de la Anses para cobrar las cuotas con descuento directo de los haberes del tomador del préstamo, aunque también hay financieras y bancos chicos que consiguieron el mismo privilegio y repiten esa conducta.
Por esta razón, en el BCRA decían ayer que están revisando "los spreads con que se manejan los bancos", en alusión al diferencial entre el costo al que captan el dinero y al que lo prestan. La última reforma de la Carta Orgánica le dio potestad al Central para regular la cantidad de dinero, las tasas y la orientación del crédito..

