La estrategia fue de manual: tras el salto devaluatorio de comienzos de año, el Banco Central decidió poner al día un nivel de tasas muy atrasado. Convalidó así una verdadera escalada, que llegó a casi 13 puntos porcentuales. Una mayor recompensa por colocaciones en el sistema financiero le quita atractivo al dólar y por ende, presión al mercado cambiario. Ayuda, además, a aumentar el incentivo para los bancos de ir a las Lebac, los bonos que emite el organismo a cargo de Juan Carlos Fábrega para retirar pesos de la plaza y neutralizar parcialmente la emisión. Pero la magnitud del ajuste fue tal que el mercado de crédito se congeló. De hecho, el stock de préstamos llegó a contraerse por primera vez en varios años dado el encarecimiento del acceso al crédito. Ante este dato, y su efecto recesivo, el BCRA empezó a desandar el camino. Por ahora, la baja de tasas -de 2 puntos porcentuales- es marginal en relación a lo que fue la suba registrada en los meses previos. Pero la señal es clara: desde el Gobierno, aún cuando se celebra la pax cambiaria orquestada por Fábrega, se busca evitar un parate demasiado brusco. |