En el mercado legal de futuros, las cotizaciones del dólar oficial para dentro de un año se acercan a los $ 11, es decir una devaluación esperada de 40% para fin de mayo de 2015. No quiere decir que la divisa llegue a ese valor. La verdad llegará en 365 días. Pero marca expectativas y se alinea con algo más de la inflación esperada. Con una brecha cambiaria opinada para calcular el precio del blue para dentro de un año, según los que observan que pueda mantenerse el actual piso de 25/35%; o quienes recuerdan que esa brecha llegó a superar 70% en los picos de desconfianza desde la llegada del cepo. Es decir un dólar en la calle que podría fluctuar entre $ 14 y 18, según como haga las cosas el Gobierno y, sobre todo, según la cantidad de dólares frescos que pueda conseguir el equipo económico este año, con las promesas de Vaca Muerta o el Club de París para reabrir un poco el crédito internacional, y la espada de damocles derivada de los juicios con los holdouts en EE.UU.
En el circuito financiero se confirma que está muy trabado el plan para reabrir crédito externo. No termina de aceptar la Presidenta la asistencia del FMI para negociar con el Club de París y nadie espera la llegada de dólares significativa hasta el cambio de Gobierno. Comienzan a inquietar los vencimientos del año próximo. En particular los u$s 6000 millones del Boden 2015. Los bancos le recomiendan al equipo económico acelerar el paso para ofrecer un canje voluntario antes que se compliquen los juicios en Nueva York, y despejar esa pesada obligación que impactará todavía más en la escasez de dólares, hoy la madre de la recesión y el mal humor social. Los inversores creen que si en 2016 llega un Gobierno menos agresivo con el sector privado, las tasas de los bonos argentinos van a bajar en el futuro. Un canje ahora del Boden 15 por un bono a 10 años con la sobre tasa que hoy paga el país podría ser una buena despedida de la Presidenta, para que no la olviden nunca en la industria financiera.
El futuro económico y el futuro del dólar no sólo interesa a las empresas y a los inversores. Resulta decisivo para las aspiraciones de quienes aspiran a suceder a Cristina. El modelo que gerencia desde 2011 Axel Kicillof del cepo cambiario con déficit, emisión, devaluación e inflación creciente ya probó su fracaso en las últimas elecciones. Sin embargo dos ministros confirmaron a este periodista que Cristina está jugada a Kicillof. Le dio las llaves hasta 2015. Está jugada con los chicos, se lamentaba un alto funcionario. Cuentan que hoy el titular del Palacio de Hacienda tiene más poder de decisión que el que tenía incluso Roberto Lavagna, quien tenía que lidiar con el propio Kirchner, con un Alberto Fernández o con un Julio De Vido entonces no tan devaluado como ahora.
Lo curioso es que hoy, si hay algo en lo que coinciden todas las encuestas, es en el rechazo generalizado de la mayoría de la gente al plan económico y al elenco que encabeza el ministro Kicillof. La fuerte recesión que se profundizó en febrero después de la devaluación por la caída del salario y la estampida de las tasas de interés terminaron de fulminar la relación entre los electores y el Gobierno.
Parece lógico suponer que si Cristina insiste por este camino, difícilmente se reduzca el malhumor social. Se hará muy cuesta arriba el camino para los que corran con los colores del oficialismo en las próximas elecciones. Insistir con Kicillof parece hoy la mejor noticia para Sergio Massa y Mauricio Macri . No tanto para Scioli.

