Ayer se operaron u$s 272 millones en el mercado mayorista, de los cuales el Banco Central (BCRA) compró u$s 40 millones que ayudaron a que las reservas subieran u$s 6 millones hasta los u$s 28.352 millones.
El dólar mayorista se congeló dentro de una banda de 5 milésimas, de $ 8,000 a $ 8,005, entre el 25 de marzo y el viernes pasado. Desde que en enero subió 23% y tocó $ 8,015, no había vuelto a marcar máximos históricos (algo casi cotidiano hasta diciembre del año pasado).
El planchado alrededor de los $ 8 fue interpretado como una vuelta al ancla cambiaria, por el mercado, una estrategia para contener la inflación.
El BCRA logró sostener un tipo de cambio estable junto con una brecha con los tipos de cambio libres muy baja para lo que fue la historia post-cepo, pero que evidentemente tenía fecha de vencimiento, comentó Belisario Álvarez de Toledo, economista de la consultora ACM.
El movimiento al alza del oficial, aunque todavía germinal, auspició dolarizaciones de carteras. La baja de las tasas de Lebac que ayudaron a contener la corrida cambiaria luego de enero recortaron 200 puntos en cinco semanas fogonea estas apuestas.
En el mercado informal esto se vió en la suba del blue, que llegó a $ 10,80 y avanza 25 centavos en lo que va de mayo. El dólar para fuga o contado con liquidación el costo por dólar de comprar bonos con pesos y venderlos contra dólares fuera del país saltó 19 centavos ayer hasta los $ 10,89 según la serie que lleva ACM.
La expectativa en bancos y consultoras es la de una vuelta al deslizamiento, pero siempre a un ritmo acorde con las tasas.
Lo importante no es tanto la velocidad a la que devalúen sino su relación con las tasas. El gran error de los primeros meses de Fábrega, luego corregido, fue tratar de llevar un ritmo de devaluación de 5% o 6% mensual con tasas por debajo del 2% al mes. Por eso es crucial que la devaluación arranque, pero por debajo de la tasa para no volver a enero, dijo Luciano Cohan de la consultora Elypsis.

