Las mayores expectativas de devaluación y la necesidad de liberar importaciones se convirtieron en un pesado lastre para el Banco Central en una época que debería resultarle favorable por la fuerte liquidación del agro. Desde que resolvió bajar por segunda vez las tasas de interés, el 6 de mayo pasado, el organismo sólo pudo sumar u$s 96 millones a sus reservas (cerraron ayer en u$s 28.393 millones) y redujo sus compras a sólo u$s 30 millones diarios.
"Lo mejor de este año ya lo vimos. El veranito se terminó, decretaba ayer, sobre el final de jornada, el gerente financiero de uno de los grandes bancos del país. El Central tiene desde hace días un trabajo complicado en todos los frentes, por la presunción que tienen empresas y particulares de que el Gobierno deberá acelerar el ajuste del tipo de cambio. En las cuevas financieras el dólar voló ayer a $ 11,70 y volvió así a los niveles que había dejado de explorar en enero pasado; en el mercado de bonos, el contado con liquidación y el "dólar Bolsa" se acercaron a los $ 11; en el de futuros, los precios se recuperaron en los últimos días y, aún con intervenciones oficiales, convalidan una devaluación de entre un 27% y el 30% anual; y en el segmento oficial, los sojeros liquidan un 30% menos de divisas y le dejan menos margen de acción a Juan Carlos Fábrega.
El cambio abrupto en las expectativas de devaluación actuó como un disuasivo para los exportadores del agro, que habían llegado a liquidar u$s 185 millones por día durante la semana pasada, y que la semana pasada redujeron ese flujo a los u$s 140 millones diarios.
En los bancos temen hoy por la presión que en el segundo semestre pueda provocar sobre la divisa una balanza de pagos que, en el mejor momento de la exportación, ya aparece como una carga importante para el Central. En gran parte, porque considera que ya agotó buena parte de las herramientas que tenía a su alcance. El Gobierno ya devaluó un 20% enero, lanzó una de las más drásticas prohibiciones de los últimos tiempos sobre los bancos para que se deshicieran de los dólares que tenían en cartera e instruyó al sector privado a que emitiera deuda y trajera divisas del exterior. La gran tabla de salvación podría llegar sólo si el Gobierno se dispusiera a tomar deuda afuera.
"Asombra mucho el timing del Banco Central: es muy raro que se haya apurado a bajar la tasa y subir el dólar oficial, todo junto, en un momento en que tenía que expandir dinero por la compra de dólares de la cosecha", se sorprendió el ejecutivo de la mesa de dinero de uno de los grandes bancos del sistema financiero. "El abecé para que te liquiden es certidumbre cambiaria con expectativas abajo de la tasa; venían bien y, en el medio, dieron vuelta la cosa. El efecto se ve en el bajo volumen que tiene el mercado cambiario", dijo. |