Por Pedro Calvo - La cita con los datos de la balanza comercial estadounidense de septiembre era crucial y los mercados han reaccionado como cabe esperar cuando se conoce una referencia tan esperada. La inquietud que rodeaba a estas cifras ha llevado al euro a rebasar por primera vez en su historia la cota de los 1,30 dólares. Posteriormente, como el déficit ha sido inferior al previsto, el dólar ha reaccionado al alza, lo que lleva al euro a perder incluso el nivel de 1,29 dólares.
Esta respuesta provoca que la divisa europea se deprecie ahora un 0,2%, hasta los 1,2878 dólares. En los mercados se temía que el déficit comercial de septiembre fuera incluso superior a los 54.000 millones de dólares previstos. Finalmente, la cifra ha sido de 51.600 millones de dólares, lo que ha propiciado la reacción de la divisa estadounidense.
Para saber si esta tendencia se consolida o no, los mercados tienen ahora por delante otra referencia fundamental: la reunión de política monetaria de la Reserva Federal. Se da por descontado un repunte de un cuarto de punto, hasta el 2%, por lo que la atención se centrará en el comunicado posterior. En este sentido, serán claves las referencias al crecimiento y la inflación, por las pistas que puedan aportar sobre los próximos pasos de la institución monetaria.
Aunque la fortaleza del euro frente al dólar se ha contenido, no ha ocurrido lo mismo en su cuerpo a cuerpo con el yen. A primera hora de la tarde la divisa europea se revaloriza un 1,18% frente a la divisa nipona, hasta los 138 yenes por euro, el tipo de cambio más alto de la moneda europea con respecto a la asiática desde marzo. Sobre el yen está pesando la sombra del Banco de Japón, que podría estar interviniendo para frenar la reciente subida del yen frente al dólar, lo que, de rebote, origina que el euro se aprecie frente al yen.
Corea del Sur también está demostrando hoy cuál es la actitud que sostienen los países asiáticos sobre el comportamiento de sus divisas. El banco central ha manifestado que se encuentra preparado para intervenir en el mercado -algo que, de hecho, ya podría haber hecho-, para detener la apreciación de su divisa con respecto al dólar. En 2004, la moneda coreana se aprecia casi un 7% con respecto al dólar. Como consecuencia del anuncio del banco central, el won coreano baja un 0,7%, hasta las 1.109,98 unidades por dólar, en la que es su mayor caída diaria desde finales de septiembre.
Los países asiáticos se oponen a que la revalorización de sus divisas reste competitividad a sus exportaciones, de ahí que no duden a la hora de intervenir directamente en el mercado -vendiendo su divisa- cuando consideran que está subiendo demasiado.
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