Por: Ignacio Olivera Doll - La caída de la actividad, en lo que va de 2014, trabó los proyectos de inversión de las empresas medianas y pequeñas y complica sensiblemente a los bancos para volcar los créditos que deben destinar obligatoriamente a la producción a tasa fija.
Se trata de unos $ 23.000 millones que deberían prestar durante este semestre a las compañías, a un retorno del 17,5% anual y a un plazo mínimo de 36 meses, por la llamada "línea de inversión productiva" que lanzó hace ya dos años la presidenta Cristina de Kirchner. Los desembolsos empezaron a mostrar durante 2014 un claro signo de desaceleración (ver infografía), que dejarían sin poder cumplir con la normativa a algunos bancos del sistema (medianos y chicos) por primera vez desde que el programa fue puesto en marcha.
Frente a esto, el Banco Central ya estudia la posibilidad de implementar dos medidas durante las próximas semanas: flexibilizar, también en junio, las exigencias de la línea como ya lo hizo en los últimos tres meses (incluyó como nuevos destinos, entre marzo y mayo, los descuentos de cheques y la prefinanciación de exportaciones) y conceder, en última instancia, un "waiver" para aquellos bancos que el 30 de junio próximo, cuando venza el plazo para colocar el total de los fondos, hayan incumplido con la disposición. El "waiver" es una excepción, o un perdón, que se decide conceder a alguien que está obligado a cumplir con una normativa determinada.
En rigor, el castigo previsto oficialmente para las entidades que no alcanzan a volcar todo el dinero exigido es un encaje del 100% del total del monto sin desembolsar. Incumplir tiene en general muy poco sentido para las entidades financieras, que en lugar de verse obligadas a inmovilizar este dinero preferirían prestarlo para recibir al menos el 17,5% de retorno (negativo en términos reales) que cobran por las líneas productivas. Pero sancionarlas en un año recesivo, cuando la verdadera dificultad no responde a la resistencia de los bancos sino a la escasez de demanda del lado de las mismas empresas, tampoco resultaría conveniente para el Central.
En el sistema financiero contemplaban también la posibilidad de que el organismo resolviera este "waiver" de manera disimulada o encubierta. Esto sucedería, por ejemplo, si decidiera computar para esta línea aquellos desembolsos que hayan hecho por otros créditos destinados a la producción, pero a tasas de mercado.
Desde el Banco Central negaron enfáticamente a este diario que vayan a resolver una medida de este tipo. Pero concedieron la posibilidad de que pueda incorporarse una nueva flexibilización: "Creemos que no va a haber incumplimientos. Pero quizá se extienda también en junio la posibilidad de aplicar el descuento de cheques a estas líneas productivas", reconocieron. El organismo discontinuó la información sobre resultados parciales de estos créditos que solía publicar dentro de algunos informes monetarios mensuales durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont. En el último de ellos, del mes de abril, la entidad da precisiones y cifras sobre las líneas del Bicentenario, pero es menos puntillosa, en cambio, cuando se refiere a las líneas de inversión productiva.
Las dificultades para cumplir con los desembolsos afectan principalmente a bancos de nicho, que estuvieron históricamente menos enfocados al sector productivo: privados medianos y provinciales.
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