"Fue sólo un trámite: fuimos primero a París y luego a cada país acreedor." Con estas sencillas palabras, Daniel Marx, negociador de la deuda argentina durante los gobiernos de Alfonsín, Menem y De la Rúa, recordó la última renegociación con el Club de París, desarrollada a principios de los 90. La polémica fuerte había sido previa, en los 80, cuando en el gobierno de Alfonsín se discutió la "legitimidad" de la deuda y, sobre todo, la decisión de pagar los créditos tomados durante la dictadura militar, que, en muchos casos, nunca derivaron en obras.
En diálogo con LA NACION, Marx indicó que "el principal acreedor era Japón, había que hablar con todos los países para pedirles fondos adicionales para cerrar el plan Brady", el esquema de refinanciación de deuda con los bancos que puso en marcha el gobierno de Estados Unidos. Mientras que al Club de París el país le debía US$ 2650 millones, con los bancos tuvo que reestructurar US$ 28.800 millones que prácticamente estaban en default desde la Guerra de Malvinas (cuando el gobierno del general Galtieri suspendió de facto los pagos externos).
Con los bancos se acordó una refinanciación de 17 a 30 años con el compromiso de incluir un bono cupón cero de EE.UU., mientras que con el Club se cerró en 10 años.
En el primer trimestre de 2002 se dejaron de pagar los vencimientos con el Club, recordó el entonces secretario de Finanzas, Lisandro Barry, mientras que en la gestión de Roberto Lavagna se iniciaron las gestiones para pagar, por unos US$ 6500 millones, luego del primer canje para salir del default. El avance más sustantivo lo logró el equipo de Martín Lousteau en el inicio de la era de Cristina Kirchner, al lograr una refinanciación a seis años con dos de gracia; luego la Presidenta intentó en 2008 pagar toda la deuda en efectivo con las reservas del Banco Central, pero estalló la crisis internacional y ese decreto quedó en la nada, aunque nunca se anuló. Habrá que ver si la gestión de Axel Kicillof, 12 años después del default, es la definitiva con este club fundado en 1956, justamente, para refinanciar una deuda argentina..

