El entusiasmo de los inversores fue evidente. La Argentina alcanzó a última hora del miércoles un acuerdo para cancelar después de 12 años la deuda de u$s 9.700 millones que mantenía con el foro de acreedores internacionales conocido como Club de París.
La noticia fue bien acogida por los mercados internacionales ante la eventual llegada de nuevos capitales para reactivar la economía argentina. Asimismo, el convenio permitiría que las provincias y las empresas puedan acceder a mejores alternativas de financiación, sin la necesidad de dilapidar las reservas internacionales del Banco Central.
La euforia estuvo sin embargo cohibida por la amenaza latente del litigio contra los holdouts. La Corte Suprema de EE.UU. deberá dictaminar el próximo 12 de junio si acepta tratar el primer round judicial entre ambas partes o si solicita la opinión del fiscal general de ese país.
En caso de evitar un rechazo del tribunal superior, la Argentina dilataría la disputa hasta bien entrado el año 2015, extendiendo los tiempos para lograr una salida negociada con los fondos.
"Nos queda una instancia final para que, por vía judicial o por vía de acuerdo voluntario, efectivamente se pueda terminar con este proceso de reestructuración de deuda", dijo ayer Jorge Capitanich, convirtiéndose en el primer funcionario nacional en admitir la posibilidad de un arreglo "voluntario".
Las noticias empujaron a las acciones líderes hacia su décima jornada alcista consecutiva. Cerró con un repunte del 1,95 por ciento hasta un nuevo récord nominal de 7.815,59 unidades. La nota de color la dio un volumen negociado de $ 213,7 millones, la mayor marca desde noviembre del año pasado.
En el panel líder, lo mejor llegó desde el lado de los papeles de Grupo Financiero Galicia ( 5,09%), Pampa Energía ( 4,53%) y el Banco Macro ( 4,26 %). Dos de los pesos pesados de la plaza, Tenaris (-0,32%) e YPF (0,00%) impidieron aumentos superiores en el Merval.
El frenesí se sintió también entre los ADR que cotizan en Wall Street. Con el doble de los negocios que acostumbran en una sesión normal, las entidades financieras ganaron hasta un 7 por ciento, mientras las empresas energéticas lo hicieron hasta un 8 por ciento.
En tanto, la deuda pública padeció una jornada atípica. Luego de varias semanas con ruedas laterales, las cotizaciones en dólares de las emisiones más representativas del mercado treparon en torno a un punto porcentual. Esta alza deprimió al contado con liquidación que a su vez arrastró a los precios en moneda local.
En una pizarra teñida de rojo, los papeles más afligidos fueron el Boden 2015 (-1,72%), el Discount bajo ley neoyorquina (-1,38%), el Global 2017 (-1,34%), el Bonar 2024 (-1,24%), el Bonar X (-1,13%) y el Discount bajo ley nacional (-1,07%).
La rueda cambiaria fue algo más distendida. El mercado de cambios registró un caída del 27 por ciento en sus negocios, pero aun así el Banco Central se alzó con u$s 70 millones en el desenlace de la sesión. Con un dólar que permaneció estable, el ente rector habría autorizado un mayor número de operaciones para el pago de importaciones, según comentaron desde diversas mesas de dinero privadas.
Luego de acariciar máximos históricos, el denominado dólar "Bolsa" sufrió un desgaste de 20 centavos, a $ 11,35, mientras el contado con liquidación para fugar capitales del país perdió otras 14 unidades, para finalizar en $ 11,13.
Por su parte, el billete paralelo se negoció en pocas cuevas del microcentro porteño, convalidando una merma de diez centavos, a $ 11,70. Varios cambistas prefirieron no abrir sus persianas ante el paro bancario nacional, razón por la cual sólo algunos establecimientos negociaron el billete.
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