Sin embargo, en Economía aún no cantan victoria. La estrategia es mostrarse medidos, cautelosos, un poco como cuando un entrenador de fútbol va cosechando victorias que lo acercan a la idea de campeonato.
En rigor, con el acuerdo con el Club de París la Argentina no obtiene un laudo; apenas si conserva las chances de no irse al descenso financiero. Hay que recordar que el próximo 6 de junio el Fondo Monetario Internacional deberá poner una etiqueta de “aprobado” sobre las estadísticas del Indec. En la mochila, el peso no es menor: el Fondo dictó una moción de censura contra el país y claramente dio instrucciones para hacer una versión mejorada de los indicadores. Para quienes tienen bonos argentinos atados al CER, este dato será clave.
Pero sin duda el punto central es el 12 de ese mismo mes, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos defina la suerte del juicio contra los holdouts por u$s 1.500 millones.
Ahí es adonde apuntan todas las expectativas. Es que ya hay quienes señalan que, de mediar alguna resolución “puente”, la Argentina podría emitir bonos y pagarle a fin de año a los holdouts, ya que es entonces cuando cae la cláusula RUFO que establece que el país no puede darles ventajas en la negociación a quienes no entraron al canje.
A sólo algunas semanas del Mundial, la Argentina se jugará el suyo: la Corte debe definir si acepta revisar el fallo que obliga al país a pagar u$s 1.500 millones a los fondos NML Capital y Aurelius, entre otros, por la cláusula paripassu (tratamiento igualitario) de sus títulos en default.

