El recuerdo parte de la boca del dueño de una importante casa de cambios,
que estaba acostumbrado a los telefonazos del temible funcionario cada vez que
el blue se disparaba.
Ocurre que, para los sojeros, las silobolsas son una
suerte de caja de seguridad, que en la jerga se denominan chorizo blanco.
Como la expectativa de devaluación es de casi un 20% para fin de año (los
contratos de dólar futuro de Rofex marcan una divisa de $ 9,43 para diciembre),
cuanto más aguanten sin liquidar, mayor será su ganancia. Máxime teniendo en
cuenta que rige un dólar soja de $ 5,20, ya que al oficial de $ 8 (precio de
compra del Banco Nación) hay que restarle un 35% de retenciones.
El tema es que el excedente que les queda, luego de pagar todos los
insumos de la nueva campaña,
como los fertilizantes y las semillas, lo dolarizan. La parte blanca vía el dólar
MEP, como se llama a la
compra de bonos a través de la Bolsa para adquirir divisas, y la parte negra a
través del blue.
Menos mal que tenemos el chorizo blanco, porque si liquidaran más, su
excedente luego de pagar los gastos sería mucho mayor. Por lo tanto, la parte
que dolarizarían sería mucho más grande, con lo cual aumentaría el paralelo y la
brecha con el oficial se ampliaría todavía más, comenta el dueño de una
sociedad de bolsa.
El dinero por las transferencias bancarias o cheques que reciben por la
liquidación de la soja, directamente lo pasan al MEP, para comprar dólares en
blanco y así tener resguardado su capital, revela un conocedor del mercado
chacarero, quien también se refiere a las distorsiones de comercio exterior.
Es, ni más ni menos, que una manera formal y correcta de hablar de la
subfacturación de exportaciones. En lugar de obtener $ 5,20 por dólar, pueden
lograr más del doble, al tener la cotización del blue, que el viernes cerró en $
11,35 para la compra. Esta es la razón por la cual el cable (como denominan a
la transferencia informal de dinero desde otro país a la Argentina, o viceversa)
cueste hoy 3% para entrar plata, cuando llegó a valer hace unos pocos años 7%
para sacar.
Si el blanqueo de capitales hubiera sido un éxito, se podría llegar a
pensar que esa era la razón, pero como el blanqueo fue un fracaso, se sabe que
quienes subfacturan luego deben traer la plata para acá para poder hacer frente
a todos los gastos, advierten en la City porteña.
Por eso, para quien quiera fugar divisas informales la operación es
gratis, siempre cuando sea por más de u$s 50.000, sino le cobrarán el 1% en
concepto de gastos administrativos.
De hecho, nunca fue tan caro traer plata sin declarar a la Argentina, con
excepción de la crisis del 2008 en Estados Unidos, cuando llegó a valer 6%. En
rigor, a los directivos de los bancos estadounidenses les había llamado
poderosamente la atención que los argentinos fueran los primeros en sacar la
plata. Por lo visto, ninguna otra nacionalidad tenía conciencia de que las
entidades financieras podían quedarse con sus ahorros. Pero los argentinos, en
eso, tenían experiencia.

