El yen volvió a ganar terreno frente al dólar, que continúa mostrando síntomas de debilidad, mientras los mercados parecen asimilar que la Administración Bush no se encuentra a disgusto con su divisa en esta situación. Mientras, los bancos de inversión continúan rebajando sus estimaciones sobre el billete verde. En este caso, el turno le correspondió a Goldman Sachs, que estima que el dólar podría caer hasta alcanzar la cota de 1,40 dólares en los próximos doce meses. Frente al yen, el dólar podría cotizar en el entorno de 95 unidades, según estas mismas previsiones. Goldman se suma así a otras entidades, como UBS y Morgan Stanley, que hace semanas ya expresaron su convencimiento de que el dólar seguirá debilitándose frente a las principales divisas internacionales.
El dólar perdió terreno, pese a que los datos macroeconómicos que se publicaron en EE UU fueron de corte positivo. El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan subió hasta 95,5, por encima de las estimaciones de los analistas. Además, las ventas minoristas en octubre se incrementaron en un 0,2%, por debajo de la cifra registrada en septiembre pero superior a las previsiones que manejaba el mercado.
La situación no era tan positiva en Japón, donde las cifras del PIB del tercer trimestre sorprendieron negativamente a los inversores y se situaron en el 0,3%, cuando las estimaciones se situaban por encima del 2%. Sin embargo, el yen se revalorizó un 0,9% frente al dólar y volvió a situarse por debajo de 106 unidades por cada billete verde.
El euro también avanzaba terreno frente a la divisa estadounidense y se situaba en el entorno de 1,2925 dólares, cerca del cierre de la sesión en las principales plazas europeas. Los datos macroeconómicos que se publicaron en el Viejo Continente tampoco condujeron al optimismo, ya que el PIB de la zona euro creció por debajo de lo esperado.
Parece claro que los inversores no se movieron hoy por las cifras macroeconómicas, sino por la sensación de que la Administración Bush está dispuesta a tolerar un dólar débil, que le podría ayudar a reducir las elevadas cifras de déficit comercial que acumula. De hecho, las autoridades estadounidenses no han mostrado preocupación pública por la cotización del billete verde, lo que no ha sucedido en Europa y en Japón. De hecho, los últimos retrocesos del yen se achacaron a rumores que hablaban de una inminente intervención del Banco de Japón en el mercado de divisas.