Economistas y banqueros dicen que se expulsará del sistema a clientes de riesgo
La nueva norma de tasas máximas para los créditos
prendarios y personales tomó por sorpresa a los bancos. Tanto que muchos
se enteraron de los cambios recién a última hora de ayer, en el momento
en el que el Banco Central (BCRA) convocó a los representantes de las
principales cámaras del sector -ABA, Adeba y Abappra- para presentarles
la disposición. Así las cosas, anoche existía gran desconcierto en
el sistema financiero. Algunos atribuían la norma a una "victoria de
Economía sobre el Banco Central", ya que hacía tiempo que el ministro
Axel Kicillof venía hablando de establecer "precios máximos" para los
bancos. Sin embargo, lo cierto es que, para finalmente ser aprobada, la
norma terminó contando con el visto bueno del directorio de la autoridad
monetaria. La mayoría de los banqueros consultados por la nacion
advirtió que la política de tasas máximas podía tener un impacto
negativo sobre la oferta del crédito, en particular para los clientes
percibidos como de mayor riesgo. La norma establece un tope para lo que
pueden cobrar las entidades financieras, que va desde 1,25 hasta 2 veces
-según el tamaño del banco- la tasa que paga el BCRA por sus Letras
(Lebac) a 90 días de plazo. Esto se traduciría en estos días en tasas
máximas para préstamos de entre 35 y 56%, aproximadamente. "Hay
una discriminación que no termino de entender. No tiene sentido que sus
tasas máximas sean 15 puntos más bajas o más que las de los bancos
pequeños", señalaban anoche desde una entidad de primera línea. "Un
banco grande podría estar incurriendo en un segmento de riesgo en parte
de su cartera. Con lo cual habrá cierto riesgo de crédito que tolerará
esta magnitud de tasas y otros que no. El problema es que a los
segmentos más riesgosos termines por expulsarlos del mercado formal de
crédito. La diferencia de tasas no debería ser por tamaño de banco, sino
por tipo de cartera", explicaban. En tanto, el economista
Francisco Gismondi, director de la consultora Empiria, consideró que el
tope podría perjudicar a los bancos chicos que prestan a tasas altas, ya
que suelen asumir mayores riesgos. "Con las nuevas tasas se quedan sin
negocio", sentencia el ex economista jefe del BCRA. Según detalla, la
norma podría llevar además a que los bancos privilegien aquellos
clientes con planes sueldo -considerados de menor riesgo-, en detrimento
de los que no tienen cuenta con una determinada entidad. Desde el
punto de vista macroeconómico, Gismondi identifica otro problema: "Si
las tasas de crédito son más bajas, posiblemente puedan trasladar algo
del costo a otras líneas que no son las de personales ni prendarios,
pero lo que puede suceder es que también terminen pagando menos por los
depósitos, con el riesgo hoy de que entonces la gente elija irse al
dólar, ya sea al oficial para ahorro o al mercado informal". El
economista Carlos Melconian, de M&S Consultores, consideró, no
obstante, que la política de tasas máximas terminará siendo de corto
alcance. "Es un control -concedió Melconian-, pero no para todos; los
bancos van a protestar, porque es un resabio de autoritarismo, pero a la
vez demuestra que el Gobierno ya no tiene tanto poder de fuego como
hace cinco años. Es un intento para regular la tasa, pero de bajo
alcance."
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