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MATÍAS BARBERÍA - Los nuevos topes a tasas de préstamos tendrán un impacto casi nulo en las
tasas que cobran las tarjetas de crédito por financiar saldos, ya que la mayor
parte del mercado ofrece tasas por debajo del máximo del 60% o apenas por
encima. El impacto sobre las cuotas sin interés, mucho más utilizado por los
consumidores argentinos, puede ser más relevante dado que el mecanismo de fondeo
que posibilita esa vía de financiamiento se ve afectada.
Una análisis de la
consultora Elypsis resaltó que el tope a tasas de créditos anunciado el martes
concentra la mayor parte de su impacto en préstamos personales y prendarios.
Tomando como referencia las tasas de préstamos prendarios y personales en el
mes de mayo podemos observar que la gran mayoría de bancos se verá afectados por
la medida, ya que en muchos casos la tasa máxima permitida supera incluso a la
tasa mínima cobrada, detalló la consultora dirigida por el economista Eduardo
Levy Yeyati. Algunos bancos deberán reducir su tasa máxima en más del 50% del
nivel actual, en especial en el caso del crédito personal. Mientras que en el
caso de los consumos con tarjetas de crédito el impacto de la regulación es
menor (e incluso varios bancos podrían aumentar sus tasas actuales sin incurrir
en alguna penalidad), agregó .
Las nuevas normas del Banco Cen
tral
(BCRA) ponen un máximo a las tasas a través de un mecanismo que toma referencia
el rendimiento de las letras Lebac a 90 días. Ese rendimiento, hoy en 26,86%, se
multiplica por entre 1,25 y 2 según el tipo de banco y el tipo de
préstamo.
Es así que, por ejemplo, para un banco líder el tope para préstamos
prendarios es de 33,5% (Lebac por 1,25), para personales de 38,8% (Lebac por
1,45) y para el refinanciamiento de tarjetas, que según la ley no puede superar
más de un 25% la tasa de créditos personales, es de 48,5%. En bancos de segunda
línea los topes son de 37,5% para prendarios, 48,3% para personales y 60,4% para
refinanciación de saldos de tarjeta.
Con la mayor parte del mercado debajo o
apenas por encima de este límite, el impacto será menor. Pero la tasa de
refinanciación podría no ser la más importante.
Según Guillermo Barbero,
socio de la consultora financiera First y especialista en crédito al consumo, el
financiamiento a través de revolving (pago mínimo o de montos menores al
total) representa en torno al 30% del total. Los argentinos son más proclives a
financiarse a través de cuotas fijas.
Los programas de cuotas, falsamente
llamadas sin interés, se vana ver reducidas y complicadas por el tope a tasas ya
que buena parte del fondeo bancario a estos planes depende de tasas altas,
agregó Barbero.
Según coincidieron en un banco privado, la financiación en
cuotas fijas se carga sobre el comercio. Las tarjetas le descuentan en cada
cuota una tasa de interés cada vez mayor a las cadenas de electrodomésticos,
motos y vestimenta que encontrará tope con esta norma.
En donde quizás el
daño no sea tan grande es en los créditos prendarios más grandes, porque los
montos financiados justifican los gastos, pero las financiaciones chicas van a
ser antieconómicas, concluyó Barbero.