La situación deviene de las dudas que sembró la nueva normativa del BCRA que aplica topes a las tasas que los bancos cobran por préstamos personales y prendarios y tiene impacto, además, sobre la que aplican a financiar consumos con tarjeta de crédito.
Algunas de esas dudas intentaron ser zanjadas ayer por funcionarios del Ministerio de Economía, lo que confirma la presunción del mercado según la cual fue una imposición de esa cartera sobre el Banco Central la aplicación de una tasa de referencia, a partir de la cual se reguló el margen de ganancia de los bancos.
Por la mañana, fue el propio ministro Axel Kicillof quien en apariciones radiales defendió la medida porque tiende a "evitar abusos". "Lo que buscamos es que los bancos no ganen de más a costillas de la gente", dijo, al defender la fijación de topes y aludir a las ganancias récord que el sistema financiero tuvo en el primer trimestre del año. Pero pasó por alto que algo más del 60% de esas utilidades (que llegaron a los $ 16.100 millones en el período) obedeció a ganancias por apuestas al dólar que el Gobierno permitió, ya que sólo desde febrero reguló la posición en moneda extranjera del sistema.
El ministro reconoció que la iniciativa apunta a reactivar el consumo al decir que el objetivo es que "la gente pueda seguir comprando una heladera o una cocina en cuotas, algo que se ganó en esta década". Pareció olvidar que en los 90 también las cuotas fueron muy populares, aunque más vinculadas al crédito para la vivienda.
Más tarde, el secretario de Política Económica, Emanuel Álvarez Agis, convocó a los periodistas acreditados ante el Ministerio para aclarar que el tope a las tasas rige "para nuevos créditos o para aquellos préstamos ya otorgados, pero que tengan refinanciaciones", porque, "como toda norma, no puede ir para atrás".
El funcionario calculó además que la tasa para créditos prendarios no debería superar el 35% anual, mientras que para los personales estimó el techo en torno al 41%; reconoció que los bancos de primera línea "no están muy lejos de lo establecido por la normativa" y descartó que las entidades tengan motivos para restringir el crédito, ya que la circular del Banco Central sólo busca "regular ciertos abusos".
Sin embargo, ayer la mayoría de los bancos mantuvieron frenados nuevos desembolsos de préstamos personales o prendarios, según advirtieron algunos lectores. "Tenía un crédito preaprobado y van dos días que me dicen que tenga paciencia", se quejó uno de ellos. "Estamos estudiando los alcances de la norma", se excusaban, por su parte, en los bancos.
La parálisis incluso alcanzó a una parte de la actividad del mercado de capitales, ya que, por segundo día consecutivo, los bancos se abstuvieron de comprar fideicomisos. Incluso la propia Comisión Nacional de Valores (CNV) no aprobó ayer nuevas emisiones porque necesitaba "analizar" los alcances de la norma, que también fija tope a la tasa de las carteras crediticias que los bancos pueden comprarles a otros proveedores de crédito, según explicó ante consultas de los originadores.
Ante este panorama, Álvarez Agis insistió en que la intención oficial "no es bajar dramáticamente las tasas de interés", sino "regular algunos abusos y la enorme dispersión de tasas que hoy vemos"..

