El dólar continuó mostrando síntomas de debilidad que le llevaron a marcar nuevos mínimos de los últimos siete meses frente al yen, aunque fue capaz de evitar nuevos mínimos históricos frente al euro, después de que el secretario de Estado del Tesoro reiterar su apuesta por un dólar fuerte. John Snow aseguró en Dublín que la Administración Bush continúa apostando por un dólar fuerte, que “favorece los intereses de América”. Sus palabras detuvieron los avances del euro, que se encaminaba a registrar nuevos máximos históricos contra el billete verde a primera hora de la mañana. El avance se detuvo en 1,2997 dólares, cota en la que se quedó el máximo intradía.
Los mercados esperaban la intervención de Snow después de que tanto el Banco de Japón como el Banco Central Europeo hubieran ya expresado su inquietud por los movimientos en el mercado de divisas. Por el momento, las autoridades de EE UU no se habían pronunciado al respecto, lo que fue interpretado por los analistas como un reflejo de que la Administración Bush recibía de buen grado el comportamiento del dólar, que podría ser una útil herramienta para recortar el elevado déficit estadounidense.
Las palabras de Snow confirmaron las impresiones del mercado ya que, pese a hacer una apuesta por un dólar fuerte, el secretario de Estado del Tesoro también descartó una intervención en el mercado en ayuda del dólar, ya que consideró que la cotización del billete verde debe “ser fijada libremente en los mercados”. Además, desde que Snow accedió al cargo en enero de 2003, en sustitución de Paul O’Neill, el dólar ha perdido más de un 21% frente al euro.
Mientras, el yen continuó ganando terreno frente al dólar y estuvo a punto de franquear la barrera de 105 unidades por billete verde después de que la agencia de calificación de riesgo Moody’s elevara el rating de los cuatro principales bancos nipones gracias a sus esfuerzos para recortar su cartera de créditos con alto riesgo de impago. No obstante, las palabras de Snow sembraron nuevos rumores sobre una posible intervención del Banco de Japón frenaron el ímpetu alcista de la divisa japonesa, lo que no impidió que permaneciera en zona de máximos de los últimos siete meses frente al dólar.