Por Florencia Donovan - La vocación del Gobierno por encontrar una salida negociada al conflicto con los holdouts no sólo quedó en evidencia ayer en la Corte del juez de Nueva York Thomas Griesa, sino que el propio presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, aseveró que "si uno mira los incentivos de los jugadores, tanto el Gobierno como los bonistas, están todos puestos en un acuerdo". "Es dable pensar que las opciones están abiertas y, lógicamente, en una negociación las dos partes tienen que tensar la cuerda, hay que dejar márgenes de ambigüedad, endurecer la postura, porque evidentemente en función de la jugada del otro hay que merituar costos y beneficios", dijo el número uno del organismo que se encarga de velar por la transparencia y buen funcionamiento del mercado local. Vanoli, que participó ayer en un seminario sobre el mercado de capitales organizado por el estudio de abogados Nicholson & Cano, afirmó a su vez que muchas veces "las palabras que se usan tienen que ver con una negociación", pero que "la Argentina va a afrontar una negociación". Si bien Vanoli se escudó en que no formaba parte del equipo negociador y que simplemente lo suyo era un análisis de la realidad, dijo que también los organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o los gobiernos extranjeros abogan por una salida negociada al problema de la deuda en default, ya que en los tribunales también se está discutiendo cómo se administran las reestructuraciones de deuda soberana. "En condiciones normales, todos los actores van a negociar para que haya un acuerdo", continuó Vanoli, para quien, no obstante, "forzar un pago de US$ 1000 millones al contado no es lógico". "Creo y soy optimista en que no va a ser un acuerdo mañana, puede o no que salgan el canje local, pero a la larga a todos les conviene un acuerdo", sentenció el titular de la CNV, quien admitió que, "en el ínterin, uno tiene que tener todas las cartas, amenazar con todas las alternativas, porque en una negociación uno calibra todas las ventajas y muchas veces patear el tablero es una estrategia razonable en ese marco". De esta manera, el funcionario básicamente explicitó la estrategia oficial con la que el mercado viene especulando desde que, anteayer por la tarde, el ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció que inició los pasos para avanzar en un canje de deuda para modificar la jurisdicción de pago de los bonos extranjeros (en un claro desafío a la justicia norteamericana) y, al mismo tiempo, que enviaría a sus abogados a negociar con el juez Griesa. En Wall Street, de hecho, varias fuentes de bancos y fondos de inversión consultadas por LA NACION descontaban ayer que la Argentina buscará cerrar un acuerdo con los fondos buitre lo antes posible, para evitar además así el embargo de los fondos que deberá transferir el Gobierno al extranjero para cumplir a fin de mes con el pago del cupón de los bonos Discount. "Ya no hay tiempo para buscar una salida al estilo de la planteada en su momento por el fondo Gramercy [que habría ofrecido comprar la deuda de los buitres a cambio de un bono], pero sí el Gobierno puede conseguir los fondos para cerrar un acuerdo a través de bancos", opinó desde Nueva York un operador. "Los bancos pueden dar préstamos a cambio de bonos tranquilamente", dijo. Entre otras versiones, ayer, incluso trascendió en algún momento en el mercado que el Gobierno podía evaluar hacer un pago en garantía de unos US$ 300 millones para acelerar la negociación, lo que contribuyó a potenciar la euforia que hacia el final de la tarde se vivió en el mercado de bonos. Pero fuentes cercanas al equipo económico deslizaron, en tanto, que ésta era una alternativa poco posible.. |