En un escrito presentado ayer al mediodía al juez de Nueva York Griesa, Argentina "respetuosamente" solicitó "un stay (cautelar) de su Señoría". "Un stay proporcionaría un resguardo (un "paraguas legal") para que las negociaciones tengan lugar considerando las complejidades legales y financieras inherentes al proceso", explicó el represente del país, el abogado del estudio Cleary & Gottlieb Carmine Boccuzzi, en el texto, que distribuyó el Ministerio de Economía (algo inédito en todos estos años de batalla legal).
En paralelo, el juez designó negociador al letrado Daniel Pollack, un experto del estudio McCarter & English con un largo currículum y casos resonantes (ver aparte). "El mediador llamará a las partes. Puede hacer la mediación en público o privado, puede filmarla y que haya un streaming on line. Pero no es en el juzgado y no reemplaza al juez. Es sólo un mediador, ya que las partes no dialogan entre ellas, que las obliga a sentarse a determinar la implementación de la sentencia", explicó el abogado Marcelo Etchebarne, del estudio Cabanellas Etchebarne Kelly.
Según Fuentes del Palacio de Hacienda, antes de sentarse con el mediador, el Gobierno espera que Griesa dicte la cautelar que ponga a salvo los u$s 900 millones de pagos de deuda que vencen el próximo lunes 30 (u$s 225 millones emitidos bajo legislación de Nueva York). El país tiene 30 días de gracia para pagar ese dinero sin entrar en default y apuesta a poder negociar en ese lapso un acuerdo con los fondos buitre, pero el Gobierno teme al efecto que provocaría un retraso en los pagos de deuda.
Tres veces Boccuzzi pidió "respetuosamente" que vuelva a regir la cautelar que protegió a los pagos de la deuda reestructurada de embargos durante todo el proceso legal. El tono del escrito coincide con el de las solicitadas que el Gobierno publicó el fin de semana en los diarios de EE.UU. y con el de la presidenta Cristina Fernández en la última cadena nacional, el viernes 20. El Ejecutivo dejó de hablar de extorsión y pide negociar.
Pero no la tendrá fácil. Griesa emitiría el stay si lo pide el litigante para facilitar negociaciones. Los abogados de NML Capital, el fondo de Paul Singer, y de los otros holdouts saben que el peligro de default es la mejor arma que tienen para obtener mejores condiciones de pago y jugarán con eso hasta último momento. El mercado apuesta a un arreglo porque sabe que el default efectivo no le conviene ni al país ni a los holdouts, que no cobrarán. Pero si Griesa no dicta el stay, esa sensación de cesación de pagos estará durante los próximos treinta días.
El abogado Richard Stamp, consejero jefe de la Washington Legal Foundation, una asociación que hizo lobby a favor de los holdouts, aseveró: "No hay razones para creer que él (Griesa) concederá mayores delaciones a Argentina", ya que su sentencia que obliga al país a pagar u$s 1.330 millones a los fondos buitre y embarga los desembolsos de deuda regularizada ha sido demorada durante más de dos años. "Argentina puede evitar el default de sus bonos reestructurados si hace el pago de intereses requeridos en cualquier momento antes del 30 de julio. Si hay alguna posibilidad de que las partes puedan llegar a un acuerdo, no hay razón para concluir que el proceso de liquidación no puede ser completado antes del 30 de julio".
En el escrito presentado ante Griesa, Argentina dio por primera vez pistas de la eventual negociación al recordar que la cláusula RUFO, que impide efectuar una oferta mejor a las del canje de 2005 y 2010, tiene efectos que pierden vigencia el 31 de diciembre de 2014. El éxito de las gestiones está en aplazar los plazos hasta entonces, mediante un depósito de efectivo o de bonos en garantía ante Griesa.

