Fue Jorge Miguel Streb, profesor del CEMA, quien asemejó este movimiento
final al juego del ultimátum, en el que de la mano de un mediador, un jugador
propone al otro cómo dividir el dinero. Y éste sólo puede aceptar o rechazar la
oferta.
Argentina sería el jugador que recibe la propuesta de unos holdouts que
ahora pueden ser más agresivos. Argentina ya no tiene la iniciativa. Los que
ganaron la ventaja son los holdouts. Ahora no le quedará otra alternativa que
atenerse al arreglo que diga el mediador, dijo Streb.
El país podría decir que no a la oferta del mediador. En ese caso, ambos
pierden: los holdouts seguirían sin recibir nada, pero a la Argentina tampoco le
convendrá asumir la consecuencia de un default. Que Argentina tenga tanto para
perder le da ventaja negociadora a los holdouts, explicó Streb.
El resultado de este juego cuando se realiza en montos pequeños es de un
50% para cada jugador. Pero este juicio es por u$s 1.330 millones y Argentina
está arrinconada por el riesgo de default. El poder del ultimátum esta en los
holdouts, agregó.
Si Argentina está en un escenario de mayor debilidad respecto de los
fondos buitre, sorprenden las idas y vueltas que dio en las últimas semanas.
Este comportamiento llevó al economista Diego Chameides, de Quantum
Finanzas, a enmarcarlo en los estudios sobre irracionalidad del premio Nobel de
Economía Robert Aumann. En Teoría de Juegos, el sólo hecho que un jugador
asigne una mínima probabilidad a un comportamiento irracional de otro jugador
puede llevar a un resultado totalmente diferente al que se hubiese obtenido en
un contexto donde todos saben que todos son racionales, sostuvo en un informe.
En determinadas circunstancias, mientras que al final se debe ciertamente jugar
racionalmente, parece desatinado hacerlo desde el principio. En este sentido,
una reputación de irracionalidad puede volver creíble una amenaza no creíble
bajo criterios de racionalidad absoluta, agregó.
Todavía el país puede intentar mostrar que no le pesa un default. La
reputación del gobierno de actuar irracionalmente -desde el punto de vista
económico- en el pasado, paradójicamente, es un activo en la negociación actual,
pero para saber si actúa racionalmente al final deberemos esperar, con la
consecuente incertidumbre y volatilidad asociada en los mercados, finalizó.
Este comportamiento que puede parecer irracional también puede enmarcarse
en un juego en tres arenas, según dijo Diego Reynoso, profesor de la Universidad
de San Andrés. Por lo que una decisión no eficiente, en realidad puede estar
maximizando el resultado en otra arena.
Los tres planos simultáneos en juego
serían el legal, el político internacional y el político local, cada uno con
pagos diferenciales.
Un juego es el estrictamente legal con Griesa, que tiene reglas muy
claras, definidas y precisas. El depositar el pago del Discount es un juego
irracional, pero no es el único. Otra arena es la política internacional, al
pedir el respaldo de otros países que puede presionar interpretaciones sobre el
fallo del juez. Y la tercera es el frente interno, al complicar el
posicionamiento de los actores que quieran especular con el fallo de Griesa para
obtener una ganancia política en Argentina, dijo Reynoso.
Del lado de los fondos buitre, estos análisis incluyen el supuesto que no
cuentan con credit default swaps, con los cuales los bonistas también ganarían
dinero si el país entrara en default.

