Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- Tres semanas después de prometérselo al juez Thomas Griesa, y con el reloj en cuenta regresiva, el Gobierno iniciará hoy las conversaciones formales con el delegado del magistrado, Daniel Pollack, en busca de un "acuerdo de pago" del fallo condenatorio que se le impuso en el litigio con los llamados fondos buitre. El encuentro llega con tres novedades por parte de la Argentina respecto del compromiso asumido en aquella ocasión. La más importante es que, por pedido del Gobierno, la reunión no incluirá a representantes de los demandantes. "Será sólo con Pollack", dijeron fuentes de Economía. Las otras dos refieren al perfil de los enviados argentinos y a la oportunidad de la cita, prevista originalmente para hace diez días, según la defensa argentina anunció al juez. Durante el fin de semana se decidió que sea el ministro Axel Kicillof quien encabece la delegación, que en un principio iba a tener un nivel más técnico. Lo acompañan los secretarios de Finanzas, Pablo López; legal y administrativo, Federico Thea, y el subprocurador del Tesoro, Javier Pargament. Son los funcionarios que en un principio iban a viajar y ahora irán acompañando a su jefe. Kicillof había intentado bajarle el tono a la misión: "El señor Pollack recién ahora se está interiorizando en un proceso que es muy complejo", dijo el jueves pasado. Entre quienes aquí siguen el caso, la expectativa es que el Gobierno intente usar la cita para dos cosas: por un lado, ratificar la voluntad de "negociación". Por el otro, y a caballo de eso, pedir un paraguas de tiempo que exceda holgadamente los 20 días que restan para que se cumpla el plazo de gracia para que se dispare el default técnico, el próximo 30. El tercer consenso es que la Argentina no presentará hoy ninguna propuesta concreta de pago. "Lo que podría esperarse es que la Argentina intente fijar posición, pedir tiempo y no proponer nada", sintetizó a la nacion uno de los abogados que viene siguiendo el caso. No había el mismo consenso para la respuesta que podría dar el delegado de Griesa. En el medio hubo quien reflotó el compromiso que el fondo NML Capital asumió el pasado 24 de junio ante el magistrado. En una nota al juez, el fondo que lidera Paul Singer se comprometía a conceder "más tiempo" para una negociación, en el caso de que se estuviera frente a un trabajo "serio" en la búsqueda de un "acuerdo de pago". En la convicción personal de Kicillof existe la idea de que, en los días que corrieron desde que el 16 de junio la Corte Suprema ratificó el fallo de Griesa, el magistrado -paradójicamente- se habría "empezado a dar cuenta" de que su resolución es de "imposible cumplimiento". Se basa para eso en las denuncias cruzadas que ya se presentaron en reclamo por los US$ 536 millones que la Argentina depositó para pagarles a los tenedores de bonos de deuda reestructurada y que el Bank of New York (BoNY) no ejecutó, en acatamiento a la orden del juez. "No es cierto que la Argentina no paga. La Argentina ya pagó. Lo que pedimos al juez es que deje que los bonistas cobren", insiste el ministro, en una fórmula con la que intenta responsabilizar directamente al juez y cuyos principales conceptos se vierten en una solicitada publicada hoy en los diarios argentinos (ver página 7). Con esa carta se encontrará hoy Pollack. Y con un pedido de extender el plazo mucho más allá de los veinte días que restan. Con resultado incierto, la estrategia -sazonada con reiteradas descalificaciones al juez- parece haber cobrado forma en los últimos días y, en su intento de firmeza, guarda distancia con el compromiso que, a través de sus abogados, el Gobierno notificó al juez el pasado 18. Ese día el abogado de la Argentina, Carmine Bocuzzi, suplicó al magistrado una negociación. Le prometió para ello un encuentro "con los fondos demandantes" y con una "delegación de funcionarios de alto nivel" que viajarían especialmente a Nueva York. Aunque con los buitres ausentes, ahora será Kicillof quien tome el contacto con el mediador.. |