Por Javier Blanco - El proceso de descapitalización del Banco Central (BCRA), abierto en los últimos años al pasar a funcionar por momentos como una simple dependencia más del Tesoro nacional, se agudizó en 2013, según se desprende de su recientemente aprobado balance anual. El ejercicio lo muestra registrando cada vez más ganancias contables, gracias a la aceleración de la devaluación del peso, a la vez que contabiliza cada vez más pérdidas reales por el aumento en sus gastos de administración de la política monetaria. Es que en ese rango se incluyen las erogaciones que enfrenta por la impresión de más billetes, dados la elevada inflación y el mayor grado de deterioro que éstos sufren al aumentar -por igual motivo- el pase de manos. Lo que parece un contrasentido es, en realidad, la génesis del balance recientemente aprobado, pero de escasa o nula difusión ante la dimensión que alcanzó la pelea con los fondos buitre. El ente monetario reportó una utilidad de $ 78.400 millones en su ejercicio 2013, 2,45 veces (o 144%) superior a la obtenida apenas un año antes, nutrida por la enorme ganancia de $ 88.400 millones que obtuvo por un activo cada vez más dolarizado frente a la devaluación promedio del 33% del peso. Esto le permitió disimular que sus pérdidas operativas siguen en aumento, al haber pasado de $ 11.800 millones a $ 12.900 millones, es decir, escalaron casi 10% en el período. En el ente monetario se defienden recordando que el balance de un banco central no debe leerse como el de un banco comercial. "No es nuestra función esencial tener ganancias, ni ganancias de buena calidad. Nuestro objetivo es la administración monetaria y cambiaria. Incluso en el mundo y en la región hay muchos con patrimonio negativo", señalaron ante la consulta de la nacion. Este enfoque, empero, parece obviar que, en la mayoría de los casos, no son bancos centrales que enfrenten ataques especulativos a su moneda o que vengan de una experiencia reciente de atadura a otra divisa para recuperar credibilidad, un antecedente presente entre los agentes económicos e incluso para el propio Gobierno, que, para justificar el uso de reservas para el pago de deuda, debió crear hace unos años la figura de reservas de "libre disponibilidad", apelando al resabio de la ley de convertibilidad para hacer notar que no dejaba sin respaldo al peso. El grueso de la ganancia que obtuvo en 2013 el BCRA deriva de las diferencias de cotización: esto es, de valuar a $ 6,52 por dólar los bonos, el oro y las divisas en general que tenían anotadas en el ejercicio anterior a $ 4,91. Para peor, buena parte de ellas proviene de las letras intransferibles que recibió del gobierno nacional como compensación por el uso de reservas para el pago de la deuda. "Son títulos públicos nominados en dólares, pero de difícil o virtualmente nula valuación, porque no son negociables y, además, ni siquiera le reditúan un mínimo interés", apunta Federico Muñoz, de la consultora homónima. El economista observó que el 75% de la utilidad total (nada más y nada menos que $ 59.500 millones) que informó el BCRA en su último balance procede de la ganancia por diferencias de cotización de estas letras, que implican el 91% de la posición en títulos de la deuda argentina que la entidad tiene anotada en su activo. Muñoz insiste en que el grueso de las ganancias no sólo son meramente contables, sino que tienen una procedencia dudosa por la característica intrínseca de este tipo de bonos. Sin embargo, cree que esta contingencia no sería grave si la entidad absorbiera en su patrimonio ese resultado. "El problema es que, desde hace al menos seis años, el Central le transfiere al fisco prácticamente la totalidad de sus ganancias, agudizando su descapitalización en términos reales", señala. El economista Gastón Rossi, de la consultora LCG, no duda en calificar el resultado del BCRA como "virtual". Para explicarlo, apunta que si se excluyeran las ganancias por diferencias de valuación, el balance 2013 hubiera dado pérdidas del orden de los $ 10.000 millones. Y coincide con su colega en que lo preocupante del caso es que, con la transferencia al Tesoro, "ese dinero el BCRA lo pone en circulación, lo transforma en billetes impresos". Al respecto, recuerda que este tipo de giros, "juntamente con el incremento en el saldo de los adelantos transitorios, explicaron que la emisión de pesos para auxiliar al Gobierno haya llegado a los $ 94.000 millones el año pasado, cifra equivalente a 2,8% del PBI". La experiencia de los 80 muestra que un desequilibrio fiscal financiado con emisión termina en inflación. Rossi cree hoy que esta emisión "es la principal causa por la que tenemos un piso inflacionario elevado aun en un contexto recesivo". "Financiar gasto público o déficit con emisión nunca es gratis", advierte Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, quien recuerda que la inconsistencia fiscal de los últimos años "llevó a un desequilibrio en el crecimiento de los agregados monetarios, con impacto inflacionario y en las expectativas cambiarias", que se debería evitar repetir. Para Joaquín Berro Madero, especialista del Ieral (Fundación Mediterránea), lo más negativo de este mecanismo es que termina "retroalimentando expectativas de inflación, por mayor emisión, y de devaluación". En este sentido, las perspectivas son negativas, ya que los analistas están estimando que al BCRA le tocará financiar del 80 al 85% del déficit financiero, en torno a los $ 200.000 millones, con que cerraría el presente año el Tesoro. De este modo, los giros totales en el curso del año irían de los $ 120.000 millones a los $ 170.000 millones, según quien realice el cálculo. Por lo pronto, el patrimonio neto del BCRA se redujo en $ 79.000 millones ya a fin de marzo, dejando a la vista que la ganancia obtenida pasaba a anotarse en el rubro "otros pasivos" porque tendrá otro destino. Dicho destino, como resultaba presumible, quedó a la vista cuando el saldo de esa cuenta cayó de 77.700 millones a 60.700 millones de pesos entre el 25 de mayo y el 23 de junio. Sólo resta esperar que el Tesoro los compute como ingresos para saber que la política monetaria conserva buena parte de la dominancia fiscal que la caracterizó en los últimos años, con resultados que ya quedaron a la vista. Números bajo la lupa- 144% en ganancia contable: es el crecimiento que tuvieron las utilidades contables del Banco Central gracias a la devaluación del peso
- 79.000 millones de pesos: es la caída en el patrimonio neto de la entidad que se registraba a fines de marzo último
- 94.000 millones de pesos: es el total de la emisión de pesos para auxiliar ?al Gobierno a la ?que se llegó en 2013
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