Gigantes con pies de barro
Si se estima que los países que van a lograr mantener su poderío económico en el futuro son aquellos que preserven sus industrias con mayor valor agregado, queda claro que para los emergentes todavía hay un largo camino que recorrer para sentarse a una mesa como, por ejemplo, la del G-7 (formado por EEUU, Alemania, Japón, Reino Unido, Canadá, Francia e Italia).Lo que revela el ranking confeccionado por Ernst & Young es que para el ejercicio 2013-2014 (que cerró a fines de junio), EEUU cuenta con 46 compañías entre las 100 con mayor capitalización bursátil del mundo, mientras que China sólo posee siete, por detrás del Reino Unido, con 11, una economía seis veces más pequeña que la asiática. Incluso las siete primeras empresas del listado son estadounidenses, con Apple como líder indiscutido por tercer año consecutivo (su valor de mercado para el 30 de junio de 2014 era de u$s 560.000 millones), por delante de Exxon Mobil (u$s 432.000 millones), Google (u$s 391.000 millones) y Microsoft (u$s 344.000 millones). Entre las 10 primeras sólo hay dos que no son estadounidenses: la anglo-holandesa Shell (8´) y la suiza Roche (10´). Mientras que la de origen chino más grande es PetroChina (15´), con un valor de mercado equivalente a menos de la mitad que el de Apple.
Con la tecnología de la información, EEUU domina una industria clave para el futuro, explicó Louis Siegrist, analista de la consultora que elaboró el estudio. Justamente, tres de las cuatro mayores empresas son de ese sector (Apple, Google y Microsoft), pero además cuenta con otras ocho entre las 100 principales (Verizon, Oracle, IBM, Facebook, Intel, Comcast, Qualcomm y Cisco). Como prueba del tremendo poderío de EEUU en esta materia, la única del sector que no es estadounidense es la coreana Samsung (23´).
En cambio, si se mide la participación emergente entre las 100 empresas más valiosas, solamente se encuentran 12 de ese origen: siete de China, dos de Brasil (Ambev, en el puesto 61, y Petrobras, en el 78), una rusa (Gazprom), una de Arabia Saudita y una de Hong Kong.
QE para todos y todas
De acuerdo con los analistas, parte de la causa de este liderazgo tan contundente de las compañías estadounidenses se debe al boom que han vivido los mercados financieros de EEUU en estos últimos años. Y que es a su vez consecuencia de una política monetaria ultra expansiva (conocida como Quantitative Easing), que hizo que enormes cantidades de dinero fueran invertidas en el mercado.La política puesta en marcha por la Reserva Federal, que consistió principalmente en la recompra de Bonos del Tesoro y en mantener las tasas de interés en niveles muy bajos, forzó a los tenedores de esos títulos a buscar otro tipo de colocaciones para el dinero que estaban recibiendo. Esto provocó el gran rally alcista que se vivió últimamente, el cual impulsó las bolsas a niveles récord. De esta forma, se generó un efecto riqueza que explicaría en parte el auge de las empresas estadounidenses al tope del ranking de Ernst & Young, movido por un mayor valor en el precio de sus acciones, pero también porque el QE dinamizó el consumo interno y por ende la facturación de todas estas compañías.
Sin embargo, esta situación coyuntural no debería tapar el hecho de que dentro de las 100 más valiosas, también hay 48 firmas que se encuentran en el mundo desarrollado fuera de EE.UU., muchas de ellas golpeadas por la crisis de estos años (15 en la zona euro). Desde el punto de vista corporativo, los emergentes siguen siendo gigantes con pies de barro.

