Por Javier Blanco - Los movimientos con activos argentinos se redujeron notablemente ayer tanto aquí como en el exterior, a la espera de las señales que pudieran surgir sobre la reunión del ministro de Economía, Axel Kicillof, con el mediador designado por el juez Griesa para tratar de resolver la larga disputa por la deuda impaga. El encuentro comenzó a desarrollarse a mitad de la rueda de negocios de ayer y no había culminado cuando ésta ya sí lo había hecho. En ese lapso, la volatilidad en los precios fue más acotada que de costumbre, en la mayoría de los casos. Luce razonable: cualquier mínimo entendimiento le daría al país la posibilidad de diferir el cierre de un acuerdo con los holdouts y, en el mientras tanto, lo dejaría cumplir con los pagos de su deuda reestructurada, lo que significa lisa y llanamente dejar en el olvido el riesgo de una recaída en default, aunque parezca prematuro inferirlo. Claro que cualquier señal de desencuentro puede disparar presunciones en contrario. Con tanto en juego, el clima de cautela era esperable. El balance de la jornada no alteró la situación previa. El índice Merval de la Bolsa porteña cerró su rueda con un avance de 0,12% y un volumen de negocios con acciones que cayó a menos de $ 120 millones. A su vez, los bonos de la deuda mostraron cierres mixtos sin distinguir monedas, plazos ni jurisdicciones y oscilaciones muy leves. Esto no hace más que confirmar que el mercado no cambió su visión optimista sobre el desenlace de esta disputa, pero tampoco muestra predisposición para jugar más fichas en favor de la hipótesis "base", es decir, la del final acuerdista.. |