Por VERONICA DALTO - Desde que la diferencia entre la inflación del INDEC y la que calculan las consultoras privadas volvió a ampliarse, en abril pasado, los bonos ajustados por el índice CER perdieron todo atractivo. El mercado empezó vendiendo los títulos para capitalizar la suba que gozaron tras la aparente normalización de la inflación oficial y luego por la nueva pérdida de credibilidad.
Sin embargo, los bonos largos fueron menos castigados que los de corto plazo, se entiende, a la espera que un nuevo gobierno sincere las estadísticas oficiales.
Hasta marzo, la brecha entre la inflación oficial y la privada ascendía a un 27,17% promedio; desde abril saltó al 60%.
A partir de entonces, los inversores desarmaron sus posiciones en toda la curva de vencimientos, pero más las de corto plazo. Al vender, caen los precios y suben los rendimientos. El efecto fue una suba mayor en los rendimientos de los bonos de corto plazo.
Entre los cortos, el rendimiento antes del CER del Bocon 16 pasó de 3,5% a 4,9% y el del Bogar 18, de 4,2% a 6,7%. Un alza de entre 1,4 y 2,5 puntos.
En cambio, el rendimiento antes del CER de los largos subió menos de un punto: el DICP 33 pasó 7,86% a 8,77% y el PAR 38 pasó de 8,1% a 8,56 por ciento.
Cuando se vende mucho en la parte de corto plazo de la curva y permanece quieta en la parte larga quiere decir que el inversor tiene un problema hoy que se resolverá en el futuro, en una nueva administración, dijo Diego Falcone, estratega financiero de la consultora Analytica. Cuando la parte más corta pierde más valor que la parte larga, en términos relativos muestra problemas a corto plazo y visión optimista a largo plazo, agregó.
El mercado entiende que el gobierno no necesita mostrar datos reales de inflación en los índices del INDEC por la imposibilidad de emitir deuda en dólares en el exterior. Si sincerás el CER, les das a la gente una herramienta para protegerse de la inflación y no ir al dólar, explicó Falcone.
El INDEC puede decepcionar todavía más hoy con un dato aún más bajo para el dato de junio del que ya viene informando. Los índices alternativas están dando un promedio por encima del 2%.
En los primeros cinco meses del año la brecha promedio fue de un 40% entre la inflación oficial y la que informa el Congreso. Pero el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ya anticipó que el índice del mes pasado será menor al de mayo, al afirmar que la tendencia en el nivel de precios en la República Argentina es declinante. El índice de mayo había sido 1,4%.
Es verdad que el alza de precios es más moderada respecto del primer trimestre del año, por la recesión que vive la economía y el torniquete monetario que impuso el Banco Central. Pero el mercado teme que el INDEC aproveche para bajar aún más el CER.
Es por eso que los inversores ya no compran estos títulos.
Para aquellos interesados en bonos en pesos, es preferible adquirir un título ajustado por la tasa Badlar.
Si un inversor quiere bonos en pesos, parece más conveniente uno atado a la Badlar, dijo Juan José Battaglia, economista Jefe de Cucchiara Sociedad de bolsa.
El que apuesta al CER apuesta al número de INDEC. Si no quiere el riesgo, compra un bono a Badlar. Que encima cotiza por debajo de su paridad, 90%, con una tasa interna de retorno del 30%. Compra eso y no depende de la inflación, sino de la Badlar, que en mi opinión está más cerca del piso que de un potencial techo, agregó.
Según explicó, para que un bono atado al CER sea indiferente al Bocon 22, la inflación del INDEC tendría que ser superior al 25%.