ENCUENTRO MÁS PROTOCOLAR QUE SUSTANCIAL DE INDUSTRIALES CON EL PRESIDENTE HU En el encuentro, al que también asistió el ministro Roberto Lavagna, los nombres de negocios señalaron los sectores en los que la Argentina tiene ventajas competitivas. Pese a que Arcor exporta golosinas al gigante asiático desde 1995, ayer Luis Pagani prefirió ponerse el traje de titular de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y habló en representación de los hombres de negocios nacionales, durante el desayuno que 30 industriales compartieron con el presidente de la República Popular de China, Hu Jintao, y el ministro de Economía, Roberto Lavagna.
"Los empresarios argentinos queremos desarrollar una relación comercial vigorosa y diversificada, comprando en China productos de alto contenido tecnológico y vendiendo, a su vez, la extensa gama de productos que nuestro país fabrica con estándares de calidad y competitividad internacionales", dijo Pagani, quien aseguró que "queremos contribuir a esta histórica epopeya del pueblo chino, constituyéndonos en proveedores confiables y competitivos de productos de gran calidad y valor agregado".
A las 9:15, Jintao saludó, uno por uno, a los 30 industriales con los que compartió el desayuno, realizado –a puertas cerradas– en el salón Quebracho, del hotel Hilton. Además de Pagani, estaban Julio Werthein (titular de la Cámara Argentino-China), Aldo Roggio, Roberto Urquía (Aceitera General Deheza) y Ángelo Calcaterra (Sideco).
El mandatario chino abrió el encuentro, definido como "muy protocolar" por sus asistentes. Sin mencionar los u$s 19.700 millones de eventuales inversiones pactadas con el Gobierno, describió las características de la economía de su país. Lavagna insistió sobre su complementariedad con la Argentina.
A su turno, Pagani resaltó que, en los últimos años, la Argentina "pasó de adquirir, principalmente, bienes de consumo tradicionales, como juguetes y textiles, a importar una variada gama de bienes intermedios, equipo electrónico y maquinarias industriales, de alto contenido tecnológico".
Añadió que, a su vez, la Argentina debería dejar de ser reconocido sólo como un proveedor de commodities y subrayó la necesidad de exportar a China productos con mayor valor agregado (como aluminio, cueros curtidos, petroquímicos, siderúrgicos, alimentos gourmet, vinos finos, biotecnología y software) y servicios (diseño, moda, artes visuales y arquitectura).
Después de la reunión, el número uno de Arcor se mostró optimista. "Este año, nuestros negocios en China crecerán, aunque no es un mercado fácil", dijo a El Cronista. La empresa cordobesa exporta tres productos a ese país: Butter Toffees, Menthoplus, y Bon o Bon.
Por su parte, Andrés Galperín, titular de Sadesa, anunció que invertirá u$s 23 millones para construir una segunda planta en China (ver aparte).
Por lo pronto, los proyectos chinos en el país aparecen en cuentagotas. El viernes, se anunciará la del Tianshi Group, holding especializado en servicios de salud, cuyos últimos desembolsos en Shangai ascendieron a u$s 400 millones. Otra firma, Huawei Techologies, presentó a la Secretaría de Comunicaciones un proyecto para producir en el país equipos de tecnología inalámbrica.
Para la mayoría de los industriales presentes en el desayuno, la visita de Hu dejó más puertas abiertas que negocios concretos. Para el titular de la Cámara Argentina de Comercio, Carlos de la Vega, "tuvimos una cabal comprensión de las posibilidades que existen para desarrollar el intercambio bilateral".
Aldo Karagozian (Fundación Pro-Tejer) definió al encuentro como "cargado de buenas intenciones y buenos gestos". "La Argentina no se puede dar el lujo de no comerciar con China, pero tampoco librar a su suerte las manufacturas nacionales. Es un difícil equilibrio que el sector público debe encontrar". |