| Por Javier Blanco - Aquello que se juzgó en principio como una natural y saludable toma de ganancias en la plaza accionaria local pareció tomar ayer visos de ajuste generalizado en los precios. La única razón para ser prudente al evaluar este vuelco de mercado es el componente global que puede haber tenido la caída de 2,4% con que cerró el Merval ayer, tras una jornada en la que la tendencia bajista se agudizó al final, dado el vuelo a la calidad vista en todos los mercados del mundo. La ola global de coberturas, que llevó la tasa a 10 años en Estados Unidos a menos de 2,45%, se activó a primera hora de la tarde por temor a las implicancias que pueda tener el incidente del derribo del avión en Ucrania, que deja a la vista que la disputa entre ese país y Rusia está lejos de haber quedado zanjada (contrariamente a lo que creía Putin, según dicen que comentó en su reciente paso por el país). Esa corrida tomó tal dimensión que hasta el oro ( 1,5%) puso fin a la seguidilla de bajas que había dejado al precio de la onza otra vez debajo de los 1300 dólares. En este contexto, el Merval, que hace apenas 72 horas parecía encaminarse a alcanzar la barrera de los 9000 puntos, cerró en 8341,79, con lo que acumula un retroceso de 5,6% en tres días. Cerca de la mitad de ese recorrido lo hizo ayer en menos de dos horas. El vendaval de ventas dejó en rojo a todas las acciones del panel líder al cabo de una rueda en que los mayores retrocesos fueron para Edenor (-8,8%), Pampa Energía (-5,9%) y Telecom (-3,5). "Es evidente que la rueda había comenzado a la baja por el temor que genera la falta de definiciones en relación con la pelea con los fondos buitre. Pero lo que se vio al final fue un evidente miedo a algo peor", confió un operador.. |