| Por Martín Kanenguiser - El juzgado de Thomas Griesa volverá a ser hoy el punto de reunión para saber si la Argentina cae nuevamente en default la semana próxima o si se da la chance de que el magistrado la habilite a pagar por medio de un stay, algo que los abogados ven poco probable. En la audiencia, desde las 11.30, hora argentina, el juez escuchará los pedidos de la caja de valores de Bélgica, Euroclear; así como de la agencia Clearstream Banking, los representantes de bonistas europeos integrados en la agrupación Euro Bondholder, y el banco JP Morgan, para ver si pueden pagar los bonos reestructurados fuera de Estados Unidos. También, por parte del fondo buitre NML-Elliott, para impedirle a la Argentina pagar en Buenos Aires, una alternativa que Griesa habilitó a fines del mes pasado. El Gobierno sólo observará en forma pasiva este diálogo, ya que los abogados del estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton no fueron invitados a participar, mientras que en el Palacio de Hacienda aclararon a LA NACION que no habrá delegación oficial desde Buenos Aires. En el Ministerio de Economía no quieren tirar la moneda sobre qué puede decidir Griesa respecto del stay y aclararon que, si no hubiera acuerdo, la Argentina no anunciaría un default la semana próxima, si no que intentará seguir negociando porque ésa es la estrategia que se mantiene desde que el juez nombró a Dan Pollack como mediador. Por otro lado, reiteraron que el problema ahora es del Bank of New York, que recibió los recursos para pagar pero no puede girarlos a los bonistas que entraron en los canjes de 2005 y 2010, ya que Griesa lo impide, dado el fallo que favorece a los holdouts. Entre los abogados consultados por LA NACION, todos opinaron que difícilmente Griesa otorgue un stay, a menos que NML lo pida, pero consideraron que tal vez hoy el juez permita habilitar los pagos fuera de los Estados Unidos, para no sumar eventuales juicios de parte de los bonistas reestructurados. Además, expresaron que la Argentina no cumplirá con el pago de la sentencia ordenada por Griesa por US$ 1500 millones a los fondos NML, Aurelius y Olifant, junto con 13 minoristas. Bruce Wolfson, socio del estudio Bingham, de Nueva York, dijo que hoy "se hablará del stay, pero hasta el momento no está claro si Griesa está contemplando un cambio de posición" respecto de su negativa de concederlo. Para que él cambie, "debe haber una actitud diferente de NML, que sabe que tampoco le conviene un default de la Argentina y que posiblemente haya mantenido conversaciones privadas con el Gobierno". También desde Manhattan, Marco Schnabl, del estudio Skadden, dijo que posiblemente Griesa "permitirá pagar a cierta gente con bonos sujetos a ley extranjera y hará una revisión de cuentas en cuanto a quién estará sujeto a la orden, que será el remanente inmovilizado", de los títulos en dólares. En cuanto a la posibilidad de reinstalar el stay, sostuvo que "es una fantasía porque no hubo negociación, y si no conversan cara a cara, no habrá solución". Un ejemplo en este sentido es la guerra de solicitadas entre ambas partes, que refleja escasa voluntad de llegar a un acuerdo, indicó. "Éste es un gobierno con mucho bagaje ideológico y habrá pensado que la consecuencia de no pagar es que deberá afrontar más juicios y no mucho más. Y pensará que es más conveniente tener en la primera plana de los diarios a los holdouts que a la inflación." En Buenos Aires, Marcelo Etchebarne, socio del estudio Cabanellas, también aclaró que no aguarda muchas sorpresas, salvo que se autorice el pago a los bonistas europeos. Además, expresó su escepticismo sobre la posibilidad de que se habilite un stay transitorio o de que la Argentina cumpla con el pago prorrata ordenado por Griesa. Sí dijo que se podría habilitar un registro de códigos de identificación de los títulos valores, para que los bonistas con bonos en dólares "al menos puedan vender su cupón defaulteado y recuperar parte de sus pérdidas". Horacio Liendo, socio del estudio que lleva su nombre, tampoco cree que haya un stay, "a menos que a los acreedores les convenga que no se produzca un default", y sugirió que, en el improbable caso de que la Argentina pagara la sentencia, la mejor opción sería al contado, "para evitar que se dispare la cláusula RUFO". En el medio, afirmó, "la Argentina puede tratar de demostrar que el dinero lo tiene el agente de pago, lo que llevaría el período de gracia a extenderse otros 60 días, lo cual da más tiempo claramente para un acuerdo" que, por ahora, no se observa en el horizonte.. |