El Consejo Empresario del Mercosur, integrado por una veintena de los más representativos industriales de la Argentina y Brasil tratará, a pesar de las grandes diferencias, de encarrilar en su próxima reunión en Buenos Aires los lineamientos básicos del nuevo Protocolo de Ouro Preto, que se firmará el próximo 17 de diciembre en la ciudad brasileña de Belo Horizonte.
La reunión empresaria, que esta vez se desarrollará en el Palacio San Martín, y que contará con la presencia del canciller, Rafael Bielsa, y su par brasileño, Celso Amorim, es la continuación de la mantenida a mediados de octubre en Brasil.
Aquella vez, los industriales argentinos con el respaldo del ministro de Economía, Roberto Lavagna, le pidieron a Brasil trabajar en cadenas de valor y respetar lo firmado en el Tratado de Asunción (dio origen a la unión aduanera del bloque). En dicho tratado se estableció, entre otras cosas, la industrialización simétrica de los países del Mercosur. Al mismo tiempo, el gobierno argentino pretende que en el próximo Ouro Preto se establezca la posibilidad de incorporar medidas de salvaguardas –hoy prohibidas– para aplicar en casos de daño a la industria de cualquiera de los países-miembro.
Por eso, los empresarios argentinos esperan propuestas de Brasil que conduzcan a una integración productiva y que los industriales de ese país se muestren proclives a incorporar las salvaguardas.
Pero desde la reunión de octubre hasta la del próximo miércoles, donde participarán, entre otros, por la Argentina, Alberto Álvarez Gaiani (presidente UIA); José Ignacio de Mendiguren (textiles); Luis Betnaza (Techint-Grupo Industriales) y Juan Manuel Forn (Molinos), y por Brasil, la cúpula de la poderosa Federación de Industrias Brasileña (FieSP), encabezada por su presidente, Paulo Skaf, pasaron una serie de acontecimientos que dificultan el accionar del Consejo. De hecho, la primera reunión empresaria bilateral se realizó antes de que el partido del presidente, Lula Da Silva (PT), perdiera las elecciones municipales de San Pablo, el principal bastión industrial de Brasil. Como si esto fuera poco, también la reunión se realizó antes del viaje del presidente de China, Hu Jintao a la región.
El reconocimiento como economía de mercado que hicieron tanto los gobiernos de Brasil como de la Argentina al gigante asiático tuvo repercusiones diferentes en ambos países. Mientras que la FieSP criticó duramente al gobierno de Lula, la Unión Industrial, avaló lo firmado por el presidente Kirchner. Sin embargo, este reconocimiento provocó la ira del Grupo Industriales, opositor en la UIA, pero al mismo tiempo integrante del Consejo Empresario del Mercosur.
Por otro lado, el freno a las importaciones de Brasil, a través de la negociación de cupos y la imposición de barreras pararancelarias, provocó la reacción de los industriales brasileños contra su gobierno, al que acusaron de entreguista.