INICIALMENTE SÓLO SE PODRÁN TOMAR BONOS CON LEGISLACIÓN LOCAL POCO ATRACTIVOS Lanzan la semana próxima un arriesgado canje de deuda en etapas Estudian reservar un cupo de títulos Par para los bonistas italianos. El Gobierno quiere que el J.P. Morgan reemplace al Bank of New York. Hoy, reunión clave en la Rosada
| Economía busca que los ahorristas presionen a las autoridades de sus países |
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| El Gobierno considera que el canje es impostergable y no quiere ceder ante las presiones del exterior |
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La orden salió desde el despacho presidencial y fue directo a los oídos del ministro Roberto Lavagna: "El canje no se demora ni se modifica". Con este objetivo en mente, Economía lanzará en 7 días el canje de la deuda en default a pesar de las complicaciones que surgieron el viernes pasado con el Bank of New York
(iba a ser el agente de cambio de la operación, pero pidió más plazo y el Gobierno rompió su contrato) y la Comisión de Valores de Italia (anunció que recién a mediados de diciembre aprobará la oferta).
Ante este escenario, en el Palacio de Hacienda, lejos de amedrentarse, doblaron la apuesta y trabajaron durante todo el fin de semana en la nueva estrategia para el canje, que obligadamente será lanzado en etapas. La primera de ellas será local y recién en un segundo tramo podrían ingresar los bonistas del exterior. Sin embargo, los detalles de la operación recién terminarán de pulirse hoy por la mañana en una reunión que mantendrán en la Casa Rosada el presidente Néstor Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y Lavagna.
El lunes próximo, cuando se abra el canje en la Argentina, el Gobierno no contará con la aprobación de la SEC de EE.UU. ni de la Consob de Italia. En consecuencia, las operaciones –que serán canalizadas vía la Caja de Valores– podrán incluir cualquier título en default, pero a cambio sólo se les podrán dar a los acreedores bonos con legislación nacional. "Dado que la aprobación de la SEC seguramente se demorará más allá del lunes próximo, en un principio no vamos a poder otorgar bonos con legislación estadounidense", admitió una fuente de los bancos organizadores. Esto implica que el grueso de los bonistas del exterior deberán esperar hasta que la SEC apruebe la oferta para ingresar al canje, si es que desean –como se prevé– títulos con legislación estadounidense.
El Bank of New York iba actuar como agente de cambio en el canje. Tenía a su cargo centralizar las operaciones con las agencias de clearing de todo el mundo. Sin embargo, el vienes pasado pidió más tiempo para preparar los sistemas para la operación, el Gobierno se negó al reclamo y decidió romper el contrato con la entidad. Además, trascendió que el banco estadounidense también dijo carecer de las protecciones legales adecuadas para el canje.
Lo cierto es que ante este escenario en el Gobierno quieren que el influyente banco J.P. Morgan ahora ocupe el lugar del Bank of New York. El Morgan compitió con el Bank of New York por el contrato para el canje, pero se bajó a último momento. Por eso, en Economía algunos se muestran escépticos sobre esta posibilidad.
Sea como fuere, es casi imposible que la SEC apruebe el canje antes del lunes próximo, porque en los prospectos debe figurar el nombre del nuevo agente de cambio, su contrato, condiciones, etc.; un proceso engorroso que demanda tiempo.
La otra mala noticia que el Gobierno recibió el viernes fue que la Consob de Italia anunció que recién alrededor del 20 de diciembre podría autorizar la operación. Ocurre que como fue diagramado el canje, en las primeras tres semanas (precisamente hasta el 20 de diciembre) tendrán prioridad para tomar bonos Par los minoristas. Ante este hecho, en Economía evalúan la posibilidad de reservar un cupo de bonos Par para el mercado italiano, que congrega al 17% de los acreedores.
"Llegó el momento de ir para adelante", sentenció Lavagna el sábado, y advirtió que "quienes no entren al canje seguirán con bonos en default indefinidamente". La movida del ministro entraña serios riesgos. Fiel a su estilo, respondió a las presiones –en Economía acusaron a círculos financieros de EE.UU. y grupos acreedores de intentar sabotear el canje– doblando la apuesta y le devolvió la pelota a los organismos reguladores de EE.UU. e Italia. "Si se abre el canje más tarde en esos países, que los bonistas reclamen a sus naciones", dicen por lo bajo.
En el Gobierno aseguran que si le tuercen el brazo en esta oportunidad, luego habrá nuevos intentos y presiones para mejorar la oferta. Por eso, la decisión está tomada: la oferta no se pospone. La apuesta es elevada. Y el riesgo también.
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