Pero luego del anuncio de Kicillof (bautizado Excel por su propensión a andar con planillas de cálculos de un lado para el otro), con el default a cuestas, los corretas (mayoristas del paralelo) apuestan a que la semana próxima el blue podría llegar a converger con el valor teórico del dólar, también llamado dólar convertibilidad, que es la división entre la base monetaria ($ 391.000 millones) sobre las reservas del Banco Central (u$s 29.000 millones), que arroja un resultado de $ 13,50.
El blue solía seguir al dólar convertibilidad, pero ahora se había dado la extraña situación de estar por debajo.
Al ser un mercado con un volumen muy reducido, que opera apenas entre u$s 3,5 y u$s 4 millones, se mueve más por expectativas que por compras genuinas. Como las expectativas eran favorables a un pronto acuerdo, el billete se había derrumbado, pero ahora, con la D del default, que La Cámpora llama Grifault en el juego de palabras entre Griesa y default, echándole toda la culpa al juez, las expectativas son diametralmente opuestas, por lo que podría subir rápidamente.
A mayor volatilidad, siempre hay más negocios, advierte un mesadinerista, quien cree que en diciembre se arreglará con los holdouts: Lo que preocupa no es tanto el tema de la deuda, sino la inflación y la desocupación.
Agustín DAttellis, economista de la agrupación kirchnerista La Gran Makro, admite que seguramente se va a disparar si esto sigue así: $ 13,50 puede ser un valor de compra tranquilamente. Mucho más no creo vaya a alcanzar porque el mercado lo va a asumir como transitorio. O se cierra un acuerdo con los holdouts entre privados en las próximas horas o días, o se cerrará a partir de enero. Una vez acordado con los buitres, la brecha con el oficial se cerraría fuerte, con lo cual nadie va a validar precios ridículamente altos. En este momento, no creo que el mercado tome como referencia la cobertura base monetaria sobre reservas, con lo cual cerca de $ 14 debería frenar.
Para fin de año, las proyecciones de las consultoras estiman una base monetaria de
$ 450.000 millones. Con reservas de u$s 30.000 millones, la división arroja un valor teórico de la divisa de $ 15 para diciembre. El problema es que el Gobierno tiene que financiar un agujero de financiamiento de casi $ 170.000 millones, sobre todo en el segundo semestre, y si lo hace con deuda externa tiende a un incremento de la tasa de interés real, mientras que si lo hace con emisión implica menor solidez del peso como moneda de referencia. Para evitar estos dos costos es mejor identificar el gasto público ineficiente y regresivo e intentar moderarlo, sugiere Belisario Alvarez de Toledo, de ACM.
¿Qué se perdió al no haber arreglado? Para Nadin Argañaraz, director del Iaraf, no entrar en default allanaría el camino de búsqueda de dólares financieros, claves para el sostenimiento del actual esquema económico. Podría bajar la expectativa de devaluación y quitarle presión a la tasa de interés. La baja del riesgo país posibilitaría la toma de deuda a tasas más razonables para la Argentina. Los dólares son clave para evitar una recesión económica mas profunda.
Gustavo Perilli, socio de AMF Economía, asegura que, con un panorama sin nubarrones, YPF podría perfectamente continuar sin sobresaltos con su programa de financiamiento de la inversión. Con una salida venturosa de la negociación, habría margen para desactivar aún más la rigidez del cepo cambiario. Es crucial que vuelvan a ingresar divisas y se recomponga el stock de reservas internacionales, que el mercado de cambios tienda a normalizarse y que haya avances concretos en términos de control de la inflación.
A juicio de Juan Battaglia, economista jefe de Cucchiara, aún falta que el Gobierno corrija o de señales claras en cuanto a los fiscal, para disminuir la financiación del BCRA al Tesoro.
Para Alvarez de Toledo, el Gobierno debe dejar de financiar su déficit con emisión y comenzar a desarmar el cepo para reducir la brecha cambiaria.

