| Por Javier Blanco - La Bolsa porteña clausuró julio de la peor manera posible: en una rueda de negocios muy activa, pero marcada por la ola de ventas que se había activado ya antenoche, cuando quedó claro que el país había vuelto a recaer en cesación de pagos. Aunque la situación dista abiertamente de la vivida a fin de 2001, más allá de las reminiscencias que genera la palabra, lo concreto fue que el índice Merval se derrumbó 8,4% al cabo de una jornada que dejó 65 papeles en baja contra apenas 16 que cerraron en alza. La previsible reacción de los inversores elevó hasta los $ 272 millones el volumen operado con papeles de empresas y redujo sensiblemente las ganancias de un mes en que el principal indicador de precios de la plaza accionaria local anotó un nuevo máximo histórico y hasta llegó a estar a las puertas de los 9000 puntos (ayer cerró en 8178). "Como se esperaba, tras las fuertes alzas de anteayer ante la expectativa de un acuerdo de último minuto, los activos locales registraron fuertes caídas", reseñó el economista Gustavo Ber, del estudio Ber. Entre las acciones líderes, las principales bajas fueron para Pampa Energía (-10,8 %), Edenor (-10 %) e YPF (-9,95 %), esta última porque el previsible cierre de mercados externos, derivado del incumplimiento soberano, la complica de cara a sus necesidades de financiación. Entre los bancos, los derrapes estuvieron entre el 8 y 9%. Eso no los privó de colocarse como los papeles de mejor rendimiento de la plaza local en un mes de altísima volatilidad, al cerrar con ganancias que fueron del 8 al 13,2%, con el Macro como líder, en un mes en que el Merval avanzó 3,8%. Del lado perdedor en el mes terminaron Repsol y Tenaris, con bajas del 10% promedio.. |