Los mercados argentinos cerraron la semana financiera inmersos en una notoria volatilidad. La saga de los fondos buitre mantiene a los inversores al borde de sus asientos, extremadamente sensibles a cada uno de los acontecimientos en Nueva York.
El juez Griesa ordenó que las partes se sentaran nuevamente a la mesa de negociaciones, ya que un arreglo es "el único camino" para resolver la disputa. El magistrado también defendió el rol del mediador judicial Daniel Pollack, a quien el Gobierno ha acusado de parcialidad e incompetencia.
Continúan abiertas además las conversaciones de los holdouts con diversas entidades extranjeras, quizás la oportunidad más firme para zanjar el conflicto. El grupo que encabeza JP Morgan pretende adquirir los títulos en default para destrabar la situación.
Estos vestigios de esperanza calmaron las aguas en las operaciones locales. La mañana había comenzado con una nota negativa: la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés) declaró el default como un "evento crediticio", disparando el pago de seguros contra un default argentino valuados en aproximadamente en u$s 1.000 millones. Argentina se expone a que sus acreedores le exijan que cancele por adelantado todos los bonos, lo que el Gobierno ya adelantó que resistirá en la Justicia.
El último episodio en el frente buitre se sintió particularmente en la franja cambiaria. El dólar ascendió dos centavos, a $ 8,25, en las casas de cambio porteñas. En el segmento mayorista, la mesa de dinero del Banco Central brilló por su ausencia y tuvo que salir el Nación a vender de a ratos para contener el repunte.
Es que el mercado prevé que el default dificulte aún más la captación oficial de divisas, forzando una eventual devaluación para defender las alicaídas reservas del país. Esta tendencia se notó en el Rofex de Rosario, donde los plazos a agosto ($ 8,435), septiembre ($ 8,654) y octubre ($ 8,875) convalidaron aumentos en torno del 0,30%.
El billete paralelo operó en tanto con un incremento de 10 centavos a $ 12,80. "Hay informaciones cruzadas y muchos deciden quedarse con activos seguros y el dólar es uno de ellos", comentó un cambista. Fue el caso también del contado con liquidación, que finalizó con un salto de 34 centavos a $ 10,34. Cabe destacar de igual modo, que la compras del denominado dólar "ahorro" arribaron el viernes a un récord de u$s 27 millones.
El panel líder de la Bolsa de Buenos Aires avanzó un 1,69% hasta las 8.326,92 unidades, luego de perder un 4% a media rueda. Con elevados $ 214,8 negociados, las mayores subas llegaron desde el lado de Edenor ( 4,17%), Aluar ( 3,85%) y Tenaris ( 3,21%). Por el contrario, cerraron con signo negativo las acciones de Comercial del Plata (-1,90%) y el Galicia (-0,32%). La escalada del tipo de cambio implícito explicó esta mejora, ya que el rebote no fue acompañado por los ADR en Wall Street, donde los repliegues fueron liderados por YPF (-3,42%) y Grupo Financiero Galicia (-3,16%).
Esta situación no se trasladó al segmento de renta fija, donde los bonos operaron casi en su totalidad a la baja. Las emisiones en dólares bajo legislación local permanecieron prácticamente estables, con un mínimo sesgo negativo. Sólo sobresalió un desgaste del 0,97% que toleró el bono Par.
Los títulos sujetos a ley neoyorquina se llevaron la peor parte: el Global 2017 sufrió un desplome del 3,92 por ciento, seguido por el 3,30 por ciento del Discount y el 1,85 por ciento del Par. Estos comportamientos desencadenaron un impulso del 8,47 por ciento, a 704 puntos básicos, en el riesgo-país argentino.
El resto de la plaza no logró acumular buenos negocios. Entre los cupones atados al desempeño de la economía, el derivado en dólares -bajo ley Nueva York- registró el único resultado representativo, mediante un retroceso del 1,83% en la sesión. |