Por Jorge Oviedo - El economista Juan Carlos de Pablo suele decir que la Argentina no es un país cíclico, sino "un país ciclónico", que va de un extremo al otro. Después de unos años de dólar barato enfrenta una profunda escasez de divisas. Y el Gobierno pone fuertes trabas para importaciones minúsculas. "Estamos con problemas para que nos autoricen compras al exterior por 30.000 dólares", dicen en una importante compañía local que padece demoras crecientes con la aprobación de las declaraciones juradas anticipadas de importación, las famosas DJAI. Muchas de esas compras al exterior son, por ejemplo, de agroquímicos, que se utilizan para producir bienes que luego se exportan y generan dólares. El propio Gobierno se esperanzaba en una mayor producción de trigo , producto de mayores superficies sembradas. La defensa de la "mesa de los argentinos", impidiendo que los precios internos sean iguales a los internacionales con toda clase de intervenciones estatales, llevó a una paradoja: que algunos productos, como el trigo, llegaran a tener en el mercado interno los valores más altos del mundo, como lo describió en octubre de 2013 un informe de la Fundación Mediterránea. Ahora traba la entrada de productos necesarios para el cultivo. Difícil de entender. La dólares son muy demandados, especialmente por el Gobierno, que paga deuda como nadie lo hizo, según la Presidenta, y también colosales importaciones de energía. Al ritmo del primer semestre serán cerca de US$ 15.000 millones este año, algo parecido a esa cifra de deuda que, según el Gobierno, podría dispararse si todos los holdouts, buitres o no, consiguen lo mismo que el juez Griesa concedió a un grupo de ellos. Sólo en julio el Gobierno ya importó más energía eléctrica de Uruguay que en todo 2013. El Ministerio de Planificación pretende minimizar el dato al decir que se trata de hidroelectricidad de Salto Grande, mucho más barata que la térmica comprada, por ejemplo, en el verano. Es cierto. Lo que oculta es que ni siquiera con la industria automotriz casi parada, con la actividad económica en caída, ese aporte ha logrado impedir los cortes de suministro de gas a industrias productoras de urea o de aluminio, por ejemplo. El Gobierno cierra el suministro para distintas producciones o las encarece enormemente gracias a una política energética que llevó al sector a tal crisis que ni una recesión la disimula. La urea y el aluminio se exportan o se usan aquí para producir bienes exportables. Pero el Enargas dispone que en medio del frío hay que redireccionar el suministro a los hogares. No puede hacer otra cosa. Y de paso, culpa a los productores privados. Fue su política la que llevó a la caída de la producción de YPF, por ejemplo, en la década ganada. Mientras los mismos funcionarios que ahora se indignan ante las noticias firmaban aprobando en nombre del Estado los balances de la petrolera que luego, según la Presidenta y el ministro Axel Kicillof, había estado, durante ese período, siendo vaciada. Hay muchos que hace rato mostraron hacer permanente default de vergüenza. A la Argentina le sobran pesos, que se devalúan permanentemente frente a las cosas, pero según el tipo de cambio oficial, no frente al dólar. ¿Qué hubiera pasado si la Argentina lograba arreglar el problema con los holdouts? Hubo banqueros que advirtieron del peligro de "morir de éxito". Muchos activos en la Argentina están, sin que la crisis escale aún más, a precios de liquidación. Una entrada furibunda de dólares en inversiones directas podría haber llevado al país, ciclónicamente, en sentido contrario. Una sobrevaluación del peso por la abundancia interna de dólares. Una suerte de fiebre del oro, como podría ocurrir en el área de Vaca Muerta, "donde ya hay pueblos que tienen casino y prostíbulo, pero no hospital", dicen algunos. Pero eso por ahora no sucede. Abundan cada vez más los pesos. Con la industria automotriz en auge, el peligro inminente era quedarse sin combinaciones de letras y números para las patentes. Con la brutal caída de las ventas, eso se aleja. En cambio, hay que recurrir a alquimias para numerar los billetes. Los de $ 100, básicamente, que pronto serán dos de cada tres en circulación. Los "Evita" ya van por la serie D. Los "Roca" ya necesitan de dos letras y van por la serie DA.. |