Moscú - Rusia inició ayer los contactos con la Argentina y otros países sudamericanos en busca de proveedores alternativos de alimentos, materias primas y productos agropecuarios que reemplacen a Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Australia, Canadá y Noruega, cuyos productos fueron totalmente prohibidos por un año.
El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, detalló ayer el alcance de la medida ordenada por el presidente Vladímir Putin contra Washington y sus socios europeos en respuesta a las sanciones por su rol en la crisis ucraniana. "Anuncio la prohibición total para la importación de ternera, cerdo, verduras y hortalizas, frutas, carne de ave, pescado, quesos, leche y productos lácteos" desde los mencionados mercados, informó.
En ese contexto, el director del Servicio de Inspección Agrícola y Ganadera, Serguéi Dankvert, se reunió con los embajadores argentino, ecuatoriano, chileno y uruguayo en Moscú y tiene previsto hacer lo mismo con representantes de Brasil. Durante la reunión destacó que la actual coyuntura mundial ofrece grandes posibilidades para que esos países aumenten sus exportaciones agroalimentarias a un mercado de 40.000 millones de dólares.
El jefe de la legación diplomática argentina, Pablo Anselmo Tettamanti, expresó la voluntad del país de comenzar "en breve" el suministro de nuevas partidas de productos agroalimentarios y destacó que los productores están familiarizados con las reglas de seguridad en la producción de alimentos que rigen en la Unión Aduanera que integra Rusia, Bielorrusia y Kazajistán.
Dankvert afirmó que la Argentina podría aumentar sus ventas de carne de vaca, cerdo y pollo, quesos, leche en polvo, manteca, verduras y productos del mar.
La dura represalia tomada por Moscú, que afecta sobre todo a los productores de la UE, abre una nueva y peligrosa etapa en las relaciones comerciales entre Rusia y los países incluidos en el embargo. Sólo en el caso de las naciones europeas, las exportaciones del sector agroalimentario a Rusia ascendieron en 2013 a unos 12.000 millones de euros.
La ofensiva comercial de Putin contra intereses de los principales países de Occidente podría tener continuación, sobre todo si Washington y la UE cumplen con sus amenazas e imponen nuevas sanciones al Kremlin por no contribuir al arreglo de la crisis en Ucrania.
El Gobierno ruso estudia, por su parte, prohibir sobre su territorio los vuelos de tránsito procedentes de Estados Unidos y Europa, algo que supondría un alto costo para las aerolíneas de esos países.
No obstante, Medvédev explicó que las medidas serán revisadas en caso de que los afectados cambien de postura y retiren sus sanciones.
Las disposiciones occidentales, dirigidas contra bancos públicos como Gazprombank, petroleras como Rosneft y empresas del sector de la defensa, entre otros, ya obligaron a Rusia a replantear su estrategia económica y presupuestaria de cara a este año y el próximo.
La incertidumbre por el agravamiento de las tensiones entre Rusia y Occidente por la situación en Ucrania (ver pág. 14) causó ayer que Wall Street ampliara las pérdidas en la recta final de la jornada y el Dow Jones, su principal indicador, cerró con un descenso del 0,46%. La misma situación se registró en las Bolsas europeas.
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