Los mercados argentinos finalizaron la semana sumidos en la cautela. La falta de novedades de importancia en la saga de los fondos buitre desencadenó un recorte en la liquidez, que se tradujo en un leve sesgo bajista hacia el desenlace de la sesión.
La plaza se mantiene aún expectante ante un eventual acuerdo entre privados. Un reporte de Reuters, constatando que las conversaciones seguían en pie, había animado a los inversores a mitad de semana. El viernes fue Bloomberg el que sumó optimismo: la agencia informó que los holdouts podrían aceptar una oferta de entre 80 y 85 centavos por cada dólar que poseen en deuda argentina. Asimismo, el mercado no asignó -acertadamente- trascendencia alguna a la presentación contra Estados Unidos en La Haya, mientras que el único dato saliente de la nueva audiencia del juez Griesa fue que podría declarar al país en desacato.
El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires cerró con una caída marginal del 0,16% hasta las 8.227,87 unidades. El segmento sufrió un deterioro en su volumen negociado por tercera jornada consecutiva, con operaciones por apenas $ 113 millones. El panel líder fue arrastrado por las acciones de Petrobras Brasil (-1,76%), Edenor (-1,35%) y Siderar (-1,06%), aunque los títulos de Tenaris ( 2,55%) y Petrobras Argentina ( 1,19%) evitaron retrocesos superiores.
Los ADR criollos en Wall Street no se alejaron de la tendencia. Sobresalió nada más la siderúrgica Tenaris, mediante un repunte del 3,16%, en un día olvidable en términos de negocios. Por su parte, el índice ampliado S&P 500 ganó un 1,15%, tras las noticias de que Rusia estaba poniendo fin a sus ensayos militares cerca de la frontera con Ucrania. Sorprendió además que en una plaza justamente tan sensible a los conflictos geopolíticos, los inversores hayan pasado por alto los ataques aéreos de Estados Unidos en Irak.
Los bonos soberanos cayeron en promedio un 0,4%. Las emisiones sujetas a ley Nueva York operaron casi sin variaciones, con excepción del bono Par, que a través de un desgaste del 0,72%, comenzó a padecer una ligera toma de ganancias. De esta manera, el riesgo-país que releva el JP Morgan se estabilizó en torno a los 700 puntos básicos.
Otro fue el panorama para las emisiones más negociadas del segmento: el Bonar X trepó un 1,13 por ciento, al tiempo que el Boden 2015 lo hizo en un 0,98% y el Bonar 2024 en un 0,62%. En el caso de los bonos del canje de deuda bajo legislación doméstica, el Par registró una ventaja del 1,77%, y el Discount, otra del 1,26 por ciento.
Por el lado del mercado de cambios, la mesa de dinero del Banco Central se alzó el viernes con u$s 20 millones. Los exportadores siguen liquidando por debajo de u$s 100 millones diarios y, por lo tanto, el organismo se ve obligado a cerrar casi en su totalidad al grifo de divisas para la importación. Así, pretende defender sus alicaídas reservas internacionales, que finalizaron la semana en los u$s 28.956 millones.
Otro foco de preocupación oficial corresponde al denominado "dólar ahorro". Esta modalidad, que permite la adquisición de divisas a $ 9,948, ya le costó al Gobierno u$s 125 millones en lo que va de agosto. En todo el mes de abril, por ejemplo, la erogación había sido de apenas u$s 133 millones.
El dólar ajustó un centavo, a $ 8,290, en los principales bancos y casas de cambio del microcentro porteño. Luego de subir tres centavos el lunes, el Central salió a enfriar las expectativas de devaluación. La mano de Juan Carlos Fábrega se notó especialmente en el mercado de futuros, con ventas sostenidas en todos los plazos para reducir los precios. En el Rofex de Rosario, los contratos al 29 de agosto operaron a $ 8,380, cuando a comienzos de semana cotizaban a $ 8,435.
Con poco margen de negocios, las cuevas vendieron el dólar "blue" sin cambios, a $ 12,80. En tanto, el contado con liquidación cayó 6 centavos a $ 10,50, mientras que el dólar Bolsa ascendió 13 centavos a $ 11,80. |