Por MARIANO GORODISCH - Desde esta semana, el Banco Central comenzó a liberar algunos pagos por deudas de importaciones pendientes, que ya superan los u$s 4.000 millones, según reveló a El Cronista el gerente de la Cámara de Importadores, Miguel Ponce.
Anteayer, en una reunión con el BCRA, las automotrices de Adefa solicitaron que les liberen el pago de importaciones, que en todo el sector alcanza los u$s 2.500 millones. Nos enteramos que a los demás sectores (armadurías de Tierra del Fuego, laboratorios, energía, minería, acerías, hipermercados) les están liberando y a nosotros nada, se quejaron.
En efecto, la semana pasada la industria automotriz operó calzada: es decir, sólo pudieron importar la misma cantidad que lo exportado. Ahora, les prometieron mantener el monto diario que tenían las empresas. A nosotros nos comenzaron a liberar u$s 700.000 por día, aunque necesitamos mucho más. Es un monto que no alcanza para pagar piezas y autos, revela el directivo de una terminal.
Nos pidieron dos semanas para ver cómo reaccionan los mercados para volver a reunirnos y analizar darles a las empresas algunos dólares más, aunque no se habló de montos, comenta, en riguroso off the record, un participante.
De todos modos, resulta muy llamativo cómo tienen tanto pedido de importaciones, ya que según sus números cayó la producción, mermó la venta del mercado interno y se redujo la exportación. Si la actividad se está reduciendo tanto, ¿para qué quieren los dólares con tanta urgencia?, es la respuesta que dan desde el gobierno.
El Central no puede demorar in eternum una operación de importación cuando ya está aprobada la DJAI por la Secretaría de Comercio, pero en algunas jornadas, como ocurrió la semana pasada, se encargan de demorarla. Por ejemplo, solicitan que una compra de u$s 10 millones se subdivida en u$s 2 millones durante cinco días, para no afectar las reservas. A otros les piden que hagan u$s 5 millones ahora y los otros u$s 5 millones dentro de 10 días. Las demoras lo hacen más con las multis, a las pymes no les atrasan tanto porque los montos son menores y, si no tienen los insumos, se les traba la producción y no tienen forma de enfrentarlo, señalan las fuentes.
No es lo que pasa en el sector automotriz: desde enero las empresas tienen un cupo diario. Ojalá se pudieran pagar u$s 5 o u$s 10 millones. En el análisis del pedido de dólares, no tienen en cuenta la estacionalidad: están pagando importaciones de autos de un mercado de 960.000 y piezas para una producción de 730.000. Los plazos de pago van desde 90 a 180 días, responden.
El gobierno nos había pedido que pusiéramos plazos de pago más lejanos para ayudar hasta que entremos en el mercado de financiamiento internacional, pero con el default cambió todo. El pago promedio, que era a 110 días, ahora bajó a 30 días, cuando no te piden que sea cash o por anticipado. Es que los proveedores tienen el recuerdo del 2002, que a muchos los dejaron colgados o recién pudieron cumplir un año después, admite Ponce.
A su juicio, lo que más golpea al comercio exterior es la brecha cambiaria, que ya llega casi al 60%, el doble de lo que estaba antes: Ninguna empresa que comercialice o fabrique productos puede elaborar los precios de reposición, ya que la incertidumbre es lo que mata. Esto también afecta mucho a las pymes de las economías regionales.
Incluso, desde la Cámara de Importadores se replantearon las hipótesis que tenían para fin de año: de una inflación prevista en el 35% pasaron a prever una mayor al 40%, mientras la caída de la actividad pasó del 1,5% al 4% o hasta el 5%.
A todo esto, Renault salió a desmentir que hayan frenado las importaciones del año.