En un salón principal que evidenció una asistencia más reducida que otros años por parte de los socios de la institución, pero con la presencia de un nutrido grupo de militantes pertenecientes a La Cámpora que se ubicaron en los costados del recinto y acompañaron al principio y al final del discurso con cantos de apoyo, la titular del Poder Ejecutivo tuvo mensajes para el empresariado, con el que dijo no estar "enojada" por las duras críticas a la ley de Abastecimiento y a los que les pidió que "no asusten con que las leyes van a perjudicar a las empresas".
"No estoy enojada porque nos critiquen una norma. Queremos que nos digan cuáles son los errores o las normas para mejorarlas y cuáles están mal", señaló la mandataria si bien arguyó que "el Estado está para regular y evitar que los sectores más desprotegidos" salgan "perjudicados" y añadió que "en todos los países del mundo hay leyes de usuarios y consumidores".
Con la presencia de una parte de su Gabinete donde no faltaron el ministro de Economía Axel Kicillof, el de Interior y Transporte Florencio Randazzo, de Planificación Julio De Vido, entre muchos otros funcionarios, pero con una notable ausencia de empresarios donde sólo se destacaron en primera fila el titular de FIAT, Cristiano Ratazzi, y el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Eduardo Eurnekian, la presidenta volvió a reiterar su intención de que las discusiones en el Congreso incorporen a las distintas cámaras empresarias.
La observaban a unos pocos metros Héctor Méndez, el titular de la UIA, quien en numerosas oportunidades se mostró visiblemente contrariado ante los dichos de la mandataria y hasta pareció tentado a debatir junto con Ratazzi cuando con Fernández de Kirchner señaló al sector automotriz como uno de los responsables del parate de la economía.
Con referencia al tratamiento del proyecto de ley que buscará reabrir el canje de deuda para los holdouts, la Presidenta afirmó que el proyecto de ley de cambio de domicilio de pago de los bonos reestructurados "genera los instrumentos para cumplir con nuestra voluntad de pago ante la obstrucción para que puedan cobrar los verdaderos titulares de los bonos, es por eso que enviamos el proyecto de ley", al tiempo que desafió a que "si a alguien se le ocurre una mejor idea, estamos dispuestos a escucharlo".
A la hora de su discurso, el titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, no dudó en respaldar la iniciativa del Poder Ejecutivo "que busca pagarle al 100 por ciento de los bonistas" si bien planteó dudas con respecto a las posibilidades futuras de financiamiento que tendrá el empresariado al cerrarse para la Argentina una plaza como la estadounidense.
Gabbi también planteó que "ya es hora" que las empresas puedan ajustar los balances por inflación -una solicitud que se reitera año tras año- al tiempo que incorporó propuestas relacionadas con la posibilidad de que los pequeños ahorristas por debajo de los $ 70.000 puedan canalizar su ahorro en acciones y bonos "con un solo click".
Una parte central del discurso de Gabbi se lo dedicó a YPF, la petrolera que según el titular de la Bolsa es el activo cuya acción genera mayor atractivo. Por esa razón, pidió que el Estado ceda parcialmente su derecho de preferencia, y abra una parte minoritaria del capital para que los argentinos puedan ser accionistas de la petrolera, al menos con una tenencia mínima en acciones de dos años para fomentar el ahorro.
Otro de los pedidos que reiteró el propio Gabbi fue el aval del Gobierno para la creación de una unidad de ahorro denominada metro cuadrado que pueda ser adquirida en pesos como una acción ordinaria en la Bolsa y que, al acumular una determinada cantidad, el portador de esos certificados pueda incorporarlos a operaciones de créditos hipotecarios o del mercado inmobiliario.

