El euro prolongó su racha alcista con un nuevo máximo histórico en 1,3171 dólares, el séptimo que se da en el último mes. El escenario no ha variado sustancialmente en las últimas horas mientras que el mercado echa en falta algún mensaje más de alerta de parte del Banco Central Europeo (BCE), que parece menos inquieto por esta situación que en el pasado mes de febrero. La debilidad del dólar se manifiesta también en sus cambios frente al resto de las principales divisas internacionales. El billete verde se encuentra en zona de mínimos de los últimos nueve años frente al franco suizo y en sus cotas más bajas de los últimos cuatro años y medio frente al yen, después de que un destacado cargo del partido en el Gobierno restara importancia a la reciente revalorización de la divisa nipona.
La moneda única no abandonó en ningún momento la tendencia alcista y llegó a marcar un máximo intradía de 1,3171 dólares. Cerca del cierre de la sesión en las principales plazas europeas, el euro se cambiaba por 1,3160 dólares.
A estas alturas los inversores echan de menos las alarmas del BCE. Cuando en el pasado mes de febrero el euro se situó al borde de la cota de 1,29 dólares y se situó en lo que entonces eran máximos históricos, no pararon de llegar mensajes del BCE alertando sobre esta situación y generando incluso un debate sobre la conveniencia de una bajada de los tipos de interés para frenar la revalorización de la divisa.
Distintos miembros del Consejo de Gobierno del BCE llegaron incluso a esgrimir la posibilidad de intervenir en el mercado de divisas, hecho que no llegó a producirse, aunque algunos analistas apuntaron a que el organismo emisor de la eurozona realizó intervenciones de forma más o menos encubierta.
Mientras, el yen se instaló por debajo de la cota de 103 unidades por dólar. En una reunión con la prensa celebrada ayer, el secretario general del partido que gobierna en Japón aseguró que las actuales cotizaciones del yen no serían suficientes para justificar un cambio de política monetaria. Desde Japón han llegado aún menos señales de alarma que desde la eurozona. Los expertos sostienen que las alarmas podrían saltar si el yen se sitúa por debajo de 100 unidades por dólar.